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Deliración 29: Te crucé el otro día.-

Estabas exactamente igual y sin embargo tan cambiada y yo tan cambiado y sin embargo tan igual que no pude evitar pensar en lo bien que te quedaba esa contadicción y lo mal que me quedaba a mí así que traté de cambiar y no pude y me descubrí en suspenso permanente sin tocar el piso con lo pies ni alzar vuelo definitivo simplemente así flotando haciendo nada cambiando sin cambiar temiendo volver a verte entre otras cosas temiendo tantas cosas siendo tan poco quejándome tratando sin tratar flotando así como si nada.
Vos habías ido a comprar bizcochitos. Me saludaste y te fuiste. Se ve que te aburriste.

Matsuo

Comentarios

  1. Anónimo8:04 p.m.

    che... matias... historias de putos para cuando?

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  2. bueno, pero después no se quejen...

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