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Mostrando las entradas con la etiqueta Las hormigas

Deliración 405: Las hormigas
Inundación y rituales 13

- Te gusta otra mina?
- Pero no...
- Y entonces?
- Y entonces que si alguna vez me gustara otra mina, ya nunca podría hacer nada, entendés?
- Y por qué?
- Porque estoy casado y tengo un hijo, cómo que porqué?
- Y si tanto te gusta la mina, metele los cuernos a Miriam, si nunca se va a enterar...
- Pero no, cómo le voy a meter los cuernos... yo eso ya lo viví y no quiero que mi hijo sufra lo mismo que yo... aparte no me interesa, lo de las minas también era un ejemplo.
- Pero para vos todo es un ejemplo, no te entiendo. Qué es lo que te preocupa? Si todo lo que me decís que ya no podés hacer en realidad no te interesa hacerlo, qué carajo querés hacer que ya no vas a poder hacer más, eh?
- Todo... entendés? Lo que me está volviendo loco es saber que todo lo que siempre quise hacer o que al menos alguna vez se me ocurrió hacer y no hice, ya nunca voy a poder hacerlo... ya está, se terminó todo, prorrogué demasiadas cosas en mi vida y ahora ya no las voy a poder hacer...
- Pero eso es culpa tuya, no de Miriam o el pibe.
- Ya sé, por eso te dije que no era culpa de ellos... pero ellos lo representan... ellos son el fin de todas mis posibilidades, el fin de todo aquello que imagé, soñé o quise hacer... y lo único que siento por ellos ahora es bronca... pero es bronca por ser tan pelotudo en mi vida, es bronca conmigo y mi pasado... eso, ellos son el fin del futuro que soñaba en mi pasado... Mi presente de golpe se vuelve responsable y consciente del tiempo y de las consecuencia de mis acciones e inacciones... Es, es algo espantoso... voy a ser papá... entendés?

Y de repente la frase estalló en mi cabeza: "voy a ser papá", mi padre... y casi me meé encima.

Deliración 404: Las hormigas
Inundación y rituales 12

- Y qué querés hacer?
- No sé, nada, qué sé yo?
- Y entonces?
- Pasa que siento que llegué al límite de mis posibilidades, eso es... ya no puedo hacer más nada, ya no puedo ser nadie más que yo mismo... antes por más que no hiciese nada, siempre me quedaba esa posibilidad de consuelo y ahora ya ni siquiera eso tengo... soy lo que soy y punto, esposo y padre, nada más. Ya no puedo siquiera pensar en otros yo, no sé, yéndome de mochilero por el mundo...
- Y seguís con eso del viaje por el mundo? Culiau, te fuiste tres veces de mochilero a la sierras en tu vida y seguis con esa idea de irte por el mundo a dedo, dejate de joder...
- No importa, gordo... el tema es que ya no lo voy a poder hacer...
- Pero si antes que podías no lo hiciste, justo ahora que vas a tener un hijo lo queres hacer?
- Pero no lo quiero hacer ahora, era un ejemplo nomás...
- Ejemplo de qué?
- De lo que ya no voy a poder hacer nunca más.
- Si querés lo podés hacer, tenés que animarte nomás.
- No es cuestión de animarme, el tema es que con Miriam y el pibe ya no lo voy a poder hacer nunca más en mi vida.
- Y por qué?
- Porque no, cómo los voy a dejar solos?
- Y llevatelos si tanto te querés ir de viaje.
- Pero lo del viaje era un ejemplo, es lo mismo que con las minas o cualquier otra cosa que alguna vez quise hacer, boludo.
- Con las minas? Qué minas?
- No sé, cualquiera...

Deliración 403: Las hormigas
Inundación y rituales 11

- Me vas a decir que no te interesa como se va a llamar tu hijo?
- Sí, claro, yo propuse Bruno y Romina, pero la que va a decidir es Miriam...
- Romina... yo conocí una Romina...
- Ah, sí? Y qué tal?
- No te las recomiendo, segui con Bruno o Brunilda que es más lindo.
- Bueno gordo, querés que te cuente o no?
- Qué cosa?
- Nada dejá.
- Uh, sos peor que las minas vos, qué te pasa?
- Nada boludo, que me pongo a contarte algo y me salis con otra cosa que nada que ver.
- Vos sacaste el tema de tu hijo, que ya no podés hacer nada por culpa de ellos.
- No es culpa, es... es así nomás...
- Qué cosa?
- Que ya no puedo hacer más nada, entendés?

Deliración 402: Las hormigas
Inundación y rituales 10

A diferencia de los analistas que cobran por segundo, un amigo medio dormido y endrogado te brinda todo el tiempo del mundo para elaborar una tesis.
- Yo siento que ya no puedo hacer más nada...
- Cómo es eso?
- Antes, por más que no lo hiciese, yo sentía que podía hacer lo que quisiera... ahora ya no...
- Por Miriam?
- Por Miriam y por el chico...
- Ah, va a ser varón?
- No, no sé... es lo mismo... en tres semanas tenemos la otra ecografía.
- Pero para vos va a ser varón?
- No sé, gordo, me da lo mismo...
- Ya definieron nombres?
- Miriam se ocupa de eso...
- De tu hijo?
- De los nombres...

Deliración 401: Las hormigas
Inundación y rituales 9

_ Bueno, hacé como quieras, yo me voy a fumar un fasito...
_ Puta madre, yo tendría que empezar a fumar marihuana también o a chupar por lo menos.
_ Querés?
_ Pero no...
_ Bueno, no importa... 
_ Che, decime, cómo anda el laburo?
_ Como siempre... mientras existan putas, cornudos y gente con ganas de coger, siempre va a haber trabajo en el motel... y ahora con esto del Rally, tenemos el boliche lleno... Cómo anda la panza?
_ Qué panza?
_ Miriam, pelotudo... cómo anda el embarazo?
_ Ah, y qué sé yo... normal, supongo... creciendo...
_ Creciendo?
_ Sí...

El gordo se calló y el silencio de su porro fue fulminante. Me tomé un mate para escapar de su mirada y mientras me cebaba otro vi una grieta viva de hormigas que serpenteaba por el tapial del patio transportando basura de todo tipo. El gordo soltó el humo.

_ Che, en serio, cómo están las cosas con Miriam?

No me quedó otra que suspirar y contestar.

_ Para la mierda, gordo, desde que quedó embarazada todo se fue al carajo... no sé qué voy a hacer...

Deliración 400: Las hormigas
Inundación y rituales 8

_ Lo que quería decir es que tendrían que preguntarme por mis padres, ellos fueron los que me castraron toda la vida...
_ Y por qué no les decís?
_ Pero no, cómo les voy a decir? Aparte, si les digo eso van a pensar que tengo algo que ocultarles y voy a perder no sé cuánto tiempo para convencerlos de que no es así... y sabés lo que me cuesta la terapia a mí? Ahora que no tengo obra social me sale un ojo de la cara cada sesión... La puta madre, por qué mierda no me despidieron, carajo... Si me hubieran despedido no tendría problemas de guita...
_ Uy, seguís con eso? Por qué no le contás ese trauma a tus psicólogos, eh? por ahí te ayudan a superar tu no-despido...
_ Ya se los conté, pero no les interesa... lo mismo con el tema de mis viejos... me parece que no les caigo bien...
_ Y para qué vas a perder tiempo hablando de cómo te castraron tus viejos si eso ya lo sabés. Por ahí tu problema ahora es cómo te llevás con Miriam y vos no te das cuenta.
_ Pero la puta madre, vos también? Qué mierda tiene ver eso con esto. Mi problema es que no puedo escribir, qué mierda importa cómo me llevo con mi mujer?
_ Y cómo te llevás con tu mujer?
_ Y qué mierda te importa a vos, eh?

Deliración 399: Las hormigas
Inundación y rituales 7

_ Y qué te preguntan de tu mujer?
_ Y qué sé yo? Cosas que no tienen nada que ver... que cómo te llevas con tu mujer...
_ Tu mujer!
_ Bueno, que cómo me llevo con mi mujer y así...
_ Y?
_ Y qué?
_ Y cómo te llevás con tu mujer?
_ Bien me llevo, qué sé yo? Como todas las parejas, creo...
_ Y entoces?
_ Y entonces qué?
_ Entonces qué te molesta que te pregunten cómo te llevas con tu mujer?
_ A lo que yo voy es que si mi problema es que no puedo escribir, por qué carajo me preguntan cómo me llevo con mi mujer?
_ Y todos te preguntan lo mismo?
_ Todos... Por eso dejo psicoanálisis. Como no saben por donde agarrar, me empiezan a preguntar por mi mujer...
_ Y por ahí tu mujer es el problema...
_ Mi mujer? Pero no, qué va a ser un problema mi mujer?
_ Por ahí no es un problema, sino tu problema.
_ Pero si vos la conocés a Miriam... qué te hacés el psicólogo ahora?
_ Yo tendría que haber sido psicólogo...

Deliración 398: Las hormigas
Inundación y rituales 6

_ Recién te levantás? _el gordo trabajaba de noche en uno de los moteles de camino al aeropuerto.
_ Y hará media hora... vos?
_ Un poco más... _me cebó un mate y se me quedó mirando.
_ Qué contás de nuevo? _me preguntó.
_ Creo que voy a dejar terapia... _le respondí.
_ Otra vez?
_ Sí, pasa que... no sé, si hay algo que me molesta de los psicólogos es que uno les empieza a hablar de los problemas que uno tiene y ahí nomás te empiezan a preguntar por tu mujer...
_ Por mi mujer?
_ No, qué mujer tenés vos?
_ No sé, por eso...
_ No, qué sé yo, generalizaba: tu mujer, la mujer de uno...
_ Ah, tu mujer...
_ Sí, también... _el gordo José era un tipo implacable.

Deliración 397: Las hormigas
Inundación y rituales 5

La pava del gordo José había sido silbadora durante los primeros dos meses de uso, pero hacía tiempo que el pico de plástico se había derretido y fundido con la grasa salpicada por los millares de milanesas fritas a su lado. El gordo ponía yerba hasta la mitad del porongo, y luego lo inclinaba para que el horizonte del mate quedase ladeado y en pendiente. Al fondo le echaba azúcar, una cucharada apenas y sólo antes de la primera cebada. El agua siempre se le hervía demasiado y la rebajaba con un poco de agua fría.

Pocas cosas me relajan tanto como ver a un amigo preparar el mate de manera tan mecánica y propia.

Deliración 396: Las hormigas
Inundación y rituales 4

Almorzaba criollos secos mientras caminaba, cada tanto, hacia algún destino; esa vez, la casa del gordo. Quedaba en el límite olvidado entre Alberdi y Alto Alberdi; y, para no desentonar con el paisaje, se caía a pedazos. Había pertenecido a un hermano borrachín y solterón de su abuelo, y el gordo la había heredado por descarte. Era vieja y enorme, con al menos tres habitaciones inhabitables que funcionaban como depósito para la chatarra de todas las generaciones familiares que se habían empecinado en evitar ese lugar. Hoy es un edificio de cinco pisos de paredes amarillas.

El mundo se recicla y ya sin referencias ciertas, aprendemos a olvidar.

Deliración 395: Las hormigas
Inundación y rituales 3

No escucho la radio, odio la radio, no me moviliza escuchar música en general y no soporto la buena onda de los locutores en particular; sin embargo, por aquel entonces, una locutora se había ganado del goce de mi agrado. La había descubierto mi mujer en su trabajo, y por un tiempo la había escuchado, pero luego la cambió por los mismos de siempre que cambiaron de nombre al programa y poco más que eso. Yo, por el contrario, seguí escuchándola cada tanto, porque en ella descubrí algo que me atraía; y nunca supe bien qué era. Su inocencia, su desinterés, su tristeza, su soledad, su ironía o su frágil fortaleza; quién sabe... Quizá, simplemente, su voz invisible desmudecía mis fantasías.

La escuchaba asomado al balcón, escapándome por las sierras que mal se escondían detrás de los edificios. Aquella tarde, habló de nada, como de costumbre, y me hizo reír en el asma de mi departamento. Lavé el mate de mis dientes y salí a la calle como ella había sugerido.

Deliración 394: Las hormigas
Inundación y rituales 2

Ya no teníamos cable y la televisión local se suicidaba con la programación que garroneaba del trece, telefé y américa; por lo que mi mundo amanecía por las tardes cuando se encendía el monitor de la computadora. Spam, mails, noticias y clasificados; pescar clientes, mendigar trabajo y la desesperación de ver pasar el día sin haber generado un centavo... y nada más estúpido que reclamar una paga por internet...

Y de repente, la nostalgia por esa frustración a sueldo... si tan sólo me hubiesen despedido...

Deliración 393: Las hormigas
Inundación y rituales 1

Inundados; pelos y telarañas por la estancia estancada, oscura y profunda. Me sofoco y despierto. Solía ser tarde ya, y el calor y la humedad se filtraban por las persianas. El presente se repetía a rajatabla; el mundo, la televisión y la ducha... aunque no siempre en el mismo orden.

Abrir la canilla del lavamanos y la de la bañera para que la presión encienda el calefón; luego cerrarlas y abrir el paso de agua de la ducha. Desnudo, esperaba. Por las rejillas de la ventilación aún me llegan los secretos de los otros departamentos. En ese hoy, alguien cantaba y era una mujer. Cerré los ojos y extendí la mano; una lluvia tibia de verano y ella de espaldas. Era otra ciudad, otro tiempo. Mis dedos golpearon el champú y desperté de nuevo.

_ No me queda otra que bañarme_ comenté en el silencio del baño sin eco ni reverberación quizá esperando una respuesta.

Deliración 386: Las hormigas
Primera sesión 14

_ Y entonces renuncié, hace cuatro meses ya... y desde entonces que no escribo una sola palabra... y encima ahora mi mujer está embarazada...

Silencio. El enchufe, el cable, el zócalo enrulado y mis zapatillas sucias.

_ No sé..._ dije y de repente una hormiga se asomó entre dos maderas del parquet.

_ Pero usted sí sabe_ dijo con esa seguridad que les suele brindar la escuela lacaniana... aunque a veces pienso que en realidad ya estaba podrido. Se paró y me extendió la mano, un poco para saludarme y otro poco para cobrar.

Deliración 385: Las hormigas
Primera sesión 13

_ Y bueno, el tiempo pasaba, no? Y yo que entre tanta duda entré a pincharme de vuelta... y bueno, justo entonces el amigo éste del que le hablé, el de la productora, me llamó de nuevo para que le mande otro guión... y lo hice... y fue muchísimo mejor que los otros dos anteriores... y bueno, justo también a mi mujer le salieron otros trabajos, no? Qué sé yo... lo discutimos y llegamos a la conclusión de que si no me animaba ahora, que no tenemos hijos, cuándo me iba a animar? Yo siempre quise escribir, es lo que a mí más me gusta, escribir y el cine, y ahora estaba escribiendo guiones... y lo hacía bien... así que bueno, lo charlamos bien y me animé nomás...

La ruina... suya y mía, la nuestra. Por qué confía tanto en mí?

Deliración 384: Las hormigas
Primera sesión 12

_ Cuando empecé a escribir de nuevo me empecé a sentir mucho mejor, pero bueno, también empezaron las dudas, no? Que qué íbamos a hacer si yo renunciaba, de qué íbamos a vivir hasta que yo pudiera vender algún guión o formar la productora, no? Qué sé yo, yo soy traductor también, no? Entonces por ahí la idea era conseguir algunos laburitos de traducción mientras tanto, como para ir tirando... o que me echaran del laburo, eso hubiera sido lo mejor... con la indemnización hubiéramos tirado todo el año... pero bueno, como le dije antes, me dejaron bien en claro que no me iban a echar... incluso le dije a mi jefe que ya que iban a echar gente que me echasen a mí también, pero no... qué hijos de puta... perdón...

Pido disculpas, mendigo lástima. Soy mi vergüenza, soy lo que oculto...

Deliración 382: Las hormigas
Primera sesión 10

_ Y bueno, al escribir esos guiones y ante la posibilidad de formar una productora de contenidos con este muchacho, comencé a pensar que era hora de que largara todo a la mierda y me animara a hacer esto y dedicarme a escribir definitivamente... Escribir me hace sentir realmente bien. Me cambia el humor, en todo sentido, me hace sentir satisfecho... pero satisfecho conmigo mismo, no sé si me entiende? Qué sé yo...

Estoy podrido; podrido de despertarme siempre el mismo, siempre humano, siempre ajeno. No me basta con estar presente sino ser reconocido; necesito ser nombrado. Estar en boca de todos, baboseado, salivado y escupido. Devorado y compartido, regurgitado y vomitado. Que me señalen por las calles, que me alcen en hombros, que me suban a una comparsa y me sigan y me griten y me insulten y me tumben y me pateen. Desangrado y odiado, no me importa. Sólo soy si me dicen... pero la gente calla.

Deliración 381: Las hormigas
Primera sesión 9

_ A ver? No me creo un gran escritor, pero sí considero que escribo lo suficientemente bien... Sé que soy bueno...

Soy bueno y hago caso. Espero directivas y desespero. Busco límites y los cruzo. La necesidad del castigo. Suplico atención. Espero recibir el mismo trato de aquel que violó todas las reglas y cumplió con todas las expectativas de los demás. Status y memoria colectiva. Sin embargo, no trasciendo, sólo soy una carga en fuga. Me descubrí en silencio y me sonrojé avergonzado.

Deliración 380: Las hormigas
Primera sesión 8

_ Quiero decir que sentí que no sólo me gustaba lo que hacía, sino que además era bueno, me entiende? Pero no lo digo de una manera pedante, sino que me refiero a que sentía... o siento, en realidad, que soy lo suficientemente bueno como para dedicarme a esto y vivir de esto...

Solo y a escondidas, esperando más sonrisas.