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Mostrando las entradas de septiembre, 2006

Deliración 223: Peralta & Muniagorri contra lo muerto vivo...

6.-
Nuevamente dentro del viejo Rambler de Peralta. Peralta cierra la puerta.

PERALTA
Adónde vamos Muniagorri?


MUNIAGORRI
Y... hasta donde nos de la nafta, Peralta... que se yo?


PERALTA

Y después?


MUNIAGORRI

Y qué sé yo? Después vemos... Yo... lo que pasa es que no me quiero quedar aca, me da mala espina, vio? Mire, le aseguro que en el camino nos encontramos con alguien... Eh? Que dice Peralta?


PERALTA

Y bueno, vamos.


MUNIAGORRI

Eso si, ponga música Peralta...

PERALTA

Sandro?


MUNIAGORRI

Y si, que se yo... No tiene otro casete?


PERALTA
No.


MUNIAGORRI

Y bueno...


PERALTA

Listo, pongo la radio...

Peralta expulsa el casete y gira las perillas.
Ruido. Estática.

MUNIAGORRI
No... pero no se me enoje Peralta.


PERALTA

No,no, deje, esta bien... pongo la radio.

Peralta continua girando las perillas.
Nada. Ninguna señal.

MUNIAGORRI
Pero no Peralta, póngalo a Sandro, dele póngalo.


PERALTA

Bueno, si usted quiere.. de todas formas parece que no engancha ninguna radio por acá..

Y Sandro canto "Quien"...
El rugido brioso del motor. El Rambler avanza rápidamente por un camino de tierra.

MUNIAGORRI
Bueno, a ver...


PERALTA

Que... que tiene ahí, Muniagorri?


MUNIAGORRI
Una Gente vieja, Peralta...


PERALTA
Y de donde la saco?


MUNIAGORRI

De la estación de servicio, había un montón. No las vio?


PERALTA

No...


MUNIAGORRI

Si, habia varias...


PERALTA

Y trajo una sola?


MUNIAGORRI

Si no, mire Peralta, en esta esta la Pata Villanueva, mire... Que mujer, la puta madre....

Pata Villanueva posando en malla en una playa.

PERALTA
Le gusta la Villanueva Muniagorri?


MUNIAGORRI
Seee.... Es la mujer mas hermosa de la Argentina, Peralta, la mas hermosa.... la mas femenina, vio? Es... es verdaderamente una mujer... Es... es como yo considero que debe ser una mujer, me entiende?


PERALTA
Si. A ver, espere, déjeme ver...


MUNIAGORRI

Que pasa?


PERALTA

No, la nota que esta antes, pero no deje...


MUNIAGORRI

Que? La Filosofia de Montesquieu desvirtuada por Divina Gloria? Eso quería ver?


PERALTA
Eh, si...


MUNIAGORRI

Que?.. no me diga que le gusta la Divina Gloria?


PERALTA

No, no, era por lo otro...


MUNIAGORRI

Que? Lo de la Filosofía?


PERALTA

Si...


MUNIAGORRI

No me diga que le gusta la filosofía, Peralta?


PERALTA

Si, si, me gusta mucho Muniagorri, mucho...


MUNIAGORRI

Y leyo mucho...


PERALTA

Y cuando tengo tiempo, vio.


MUNIAGORRI

Ajah? y que tipo de filosofía le gusta?


PERALTA

Como? Filosofía hay una sola Muniagorri... El alquimista.


MUNIAGORRI

Perdon?


PERALTA

Si, si, El alquimista, libro groso, sabe?... como doscientas paginas tiene... filosofía pura...
Pero no es de esos aburridos, eh, no, no... si tiene dibujitos y todo.

MUNIAGORRI

Ah, bien completo es.


PERALTA

Si, si... Y, vio que dicen que una imagen vale mas que mil palabras...


MUNIAGORRI
Si, si.


PERALTA

Bueno, la verdad es que yo las hago valer como mil, mil quinientas, porque cuando se pone en difícil entro a pasar paginas a lo loco y miro los dibujitos nomas, vio, si no no lo termino mas.


MUNIAGORRI

Ehh.. tan largo es?


PERALTA

y... bastante, la verdad... encima es complicado, no sabe...


MUNIGORRI

y... y de que trata...


PERALTA
Y, de filosofía...


MUNIAGORRI
Ajah?


PERALTA

Si... lo lees y te cambia la vida... o por lo menos a todos los que lo leyeron les cambio la vida, o por lo menos eso dice atrás del libro...


MUNIAGORRI

Y a usted le cambio la vida?


PERALTA

Y... yo todavía no lo termine, la que lo leyó antes fue Inés, mi mujer, vio? Una tía se lo paso...


MUNIAGORRI

Ah, y a su mujer le cambio la vida?


PERALTA

y... cuando lo estaba leyendo se murió, vio?


MUNIAGORRI

mmm...


PERALTA

Si...


MUNIAGORRI

Ahora, no sera yeta el tipo?


PERALTA
No, no se... lo de mi mujer... tenia qe pasar.. que se yo... lo que pasa es que el tipo te dice como hay que ver la vida...


MUNIAGORRI

Y como? Que dice el tipo?


PERALTA

y... te dice cosas...


MUNIAGORRI
No sera uno de esos libros raros de los zurditos, no?


PERALTA

No, no creo...


MUNIAGORRI
De quien es?


PERALTA

De mi tía... bah, de la tía de Inés...


MUNIAGORRI

No, el escritor... como se llama?


PERALTA

Ah si... estem... Pablo Cuello, me parece que se llama...


MUNIAGORRI

Pablo Cuesho?


PERALTA
Cuello, que suene la ele, cuellllllo...


MUNIAGORRI

Cuelllllo...


PERALTA

Eso...


MUNIAGORRI

Cuelllllo... Que quiere que le diga, Peralta, me suena a peronista...


PERALTA

No, por que?


MUNIAGORRI

Y, vio que ellos tienen una forma de ver las cosas que... vio?


PERALTA

Si, no.. pero no creo...


MUNIAGORRI

No se, no se...


PERALTA

Yo me lo puse a leer porque vio que se dice que para sentirse realizado en la vida hay tener un hijo, leer un libro, y cortar un árbol...


MUNIAGORRI

Plantar un árbol, Peralta...


PERALTA

No... cortar...


MUNIAGORRI

Plantar, plantar... tener un hijo, leer un libro, plantar un arbol... plantar...


PERALTA
Ah... plantar un árbol era?


MUNIAGORRI

Si...


PERALTA

Ah...


MUNIAGORRI

...


PERALTA

Puta madre...


MUNIAGORRI

...


PERALTA

Pero no... yo llego a plantar un árbol y me muero...


MUNIAGORRI
Por que?


PERALTA

y... por Sandro...


MUNIAGORRI
Por Sandro?


PERALTA
Si, y por mi mujer...


MUNIAGORRI
No, no entiendo, peralta, que tienen que ver?


PERALTA

Que a mi los árboles me ponen triste...


MUNIAGORRI

Por que?


PERALTA

Por la canción “Querida”... no la escucho? Era una rama tan solo, tierna frágil, tan pequeña, como tu...


MUNIAGORRI

No...


PERALTA

Bueno... ahí el tipo se ponía triste cuando miraba un árbol porque se acordaba de su mujer ya muerta la pobre... y... y a mi me pasa lo mismo....


MUNIAGORRI
Mmm...


PERALTA

Si, por eso que para sentirse realizado en la vida habia que voltear árboles... para mi tenia sentido... pero ahora usted me dice qe no...


MUNIAGORRI

No..


PERALTA

No?


MUNIAGORRI

No, si, le digo que no... que hay que plantarlos...


PERALTA
Tch... y yo que cada vez que tumbaba uno me sentía tan bien... tan bien me sentía yo...


MUNIAGORRI

Si?


PERALTA

Y si... porque era como que me olvidaba un poco... pero al final era lo mismo, no?


MUNIAGORRI

Por?


PERALTA

Y fijese, mire... hay arboles por todos lados, que quiere que le haga? Yo puedo voltear uno o dos por día pero con todos los otros que quiere que haga? Encima estos hijos de puta de grinpis...


MUNIAGORRI

El mundo esta lleno de peronistas, zurdos y maricones, peralta...


PERALTA

Pero tiene que haber tanto árbol dando vuelta?


MUNIAGORRI

Si bueno... total eso de sentirse realizado es algo que se dice...


PERALTA

Si... yo bien no se que sera eso de sentirse realizado, pero yo justo encajaba con eso de tener un hijo y cortar un árbol... me faltaba leer el libro nomas... puta madre...


MUNIAGORRI

Que pasa?


PERALTA

Y no... tanto esfuerzo al pedo... hace como tres años que estoy con ese libro... filosofía pura... puede creer? Que al pedo...


MUNIAGORRI

Mmm


PERALTA

Y después se lo pensaba dar al pibe para que lo lea...


MUNIAGORRI

Si bueno, ahí tenga cuidado, por que por lo que se su hijo es medio rebelde, o no?


PERALTA

Y si, la verdad que si, en la escuela sobre todo... las maestras ya no saben que hacer.... y yo... y yo tampoco, sabe? La verdad que no se que hacer, desde que murio su madre esta como loco.


MUNIAGORRI

Por eso le digo, si es medio rebelde y encima usted le va a dar filosofía... encima de un peronista... cuidado... la subversión empieza por ahí, vio? Y todos sabemos en que termina la subversión, no?


PERALTA

Si, no se, la verdad, no se... lo importante es que lo escuche a Sandro, sabe? Si lo escucha a Sandro va a encontrar el buen camino...


MUNIAGORRI
Si, no se...

Casota a Muniagorri.

MR. CARAMBA SMITH
Pei atenshon salames...


MUNIAGORRI

PU...tamadre?!


PERALTA
Muniagorri!


MUNIAGORRI

Que pasa Peralta?!


PERALTA

Un tipo, Muniagorri...


MUNIAGORRI
Que?!


PERALTA

Un tipo, allá...

A lo lejos, a un lado del camino, un tipo avanza lentamente dando ligeros traspiés.
Mr. Caramba Smith mira el paquete y lo cubre con su brazo.

MUNIAGORRI
Ah, vio, que le dije, acelere Peralta...

El Rambler pasa al tipo.
Se detiene unos cuantos metros frente a el.

MR. CARAMBA SMITH
Iu pas de uei Peralte...


MUNIAGORRI

Ahí se acerca Peralta, acelere...

El Rambler avanza otro tanto. Vuelve a detenerse.
El tipo avanza.

MR. CARAMBA SMITH
Bat... guataryuduin?


MUNIAGORRI

Callese Caramba, ahí viene otra vez Peralta, acelere.

Muniagorri arrodillado sobre el asiento mira hacia atrás.
Se ríe. A través de la mugrienta ventana trasera se divisa la silueta del tipo acercándose.

MUNIAGORRI
Je, je... este tiene un pedo encima, mire...

PERALTA
...Ahora?

MUNIAGORRI
Si, acelere Peralta...

El Rambler vuelve a adelantarse.
El tipo avanza mas no lo alcanza.

PERALTA
...Otra vez?


MUNIAGORRI

Si, si, acelere....

El Rambler vuelve a adelantarse.
De repente, tras unas convulsiones, se detiene.

PERALTA
Puta, che...


MUNIAGORRI

Que paso?


PERALTA

Nos quedamos sin nafta Muniagorri. Esperemos que el tipo este no se haya enojado con la jodita.


MUNIAGORRI

Peralta, quien se puede calentar...?

Una mano atraviesa el vidrio de la puerta trasera y agarra a Mr. Caramba Smith de la solapa de la camisa.

MR. CARAMBA SMITH
Güat de fac?!

Mr. Caramba Smith sale expulsado del auto a travez de la ventanilla.

MUNIAGORRI
Que mierda...?

Una explosión de sangre y sesos salpica a nuestros héroes.

MUNIAGORRI
Ahhhh.... Arranque Peralta, arranque!!!

Peralta gira una y otra vez la llave.
Ligeras convulsiones.

PERALTA
No puedo Muniagorri, no arranca!!!

La cara semi destruida de un muerto vivo se asoma por la ventana de Muniagorri. Nuestros héroes comienzan a gritar.

MUNIAGORRI
Ahhh, rajemos Pe... Peralta?!

Contraplano: el asiento del conductor vacío, la puerta abierta, y Peralta unos metros mas adelante, corriendo.

MUNIAGORRI
Peralta!!!

La mano del muerto vivo trata de agarrar a Muniagorri.
Gritando logra safarse , cruza por el asiento del conductor y sale corriendo.

Deliración 222: Peralta & Muniagorri contra lo muerto vivo...

5.-
En la estación de servicio de Villa los Chancros. El Rambler estaciona frente a un surtidor mugriento. Peralta y Muniagorri se bajan del auto, Mr. Caramba Smith se queda en el auto fumando un pucho.

MUNIAGORRI
(por lo bajo)

Hijo de puta, es un hijo de mil puta...


PERALTA
Tranquilicese Muniagorri.


MUNIAGORRI

Y la concha de tu hermana, yanqui hijo de puta y la re putísima madre que te remil parió!!!

Dentro del auto, Mr. Caramba Smith sonrie.

PERALTA
Muniagorri, por favor le pido...

MUNIAGORRI

Sí, tiene razón... pero es un malparido, Peralta...


PERALTA
Vamos, tranquilicese y ayúdeme.

Peralta aplaude y mira hacia la oficinita.

PERALTA
Hola?


Muniagorri levanta un tarrito que esta arriba de un surtidor, mira debajo; está vacío. Se limpia las manos y las entierra en los bolsillos. Avanza hacia Peralta.

MUNIAGORRI

Peralta... acá no hay nadie...

Peralta levanta la manguera del surtidor, y aprieta el gatillo.
Nada.

PERALTA
Y tampoco hay nafta.


MUNIAGORRI

No hay nafta, no hay gasoil, ni querosene, nada... esto esta muerto Peralta.

(mirando a Peralta por encima de los anteojos con la cabeza gacha, como quien canta la justa)

Éste... éste es un pueblo fantasma, Peralta.


PERALTA

Esto es raro, Muniagorri... Yo había escuchado que el norte de Santa fe estaba despoblado, pero esto?


MUNIAGORRI

Sí, no? Es extraño... Ahora digame Peralta, usted que buscaba nafta...


PERALTA
Sí...


MUNIAGORRI

Nos queda poca?


PERALTA

Casi nada, Muniagorri, casi nada.


MUNIAGORRI

Puta, carajo... y ahora que hacemos?


PERALTA

La verdad que no se Muniagorri... Yo diría de dar una vuelta por el pueblo a ver si encontramos a alguien que nos pueda ayudar, pero la verdad... no creo que haya alguien, vio?


MUNIAGORRI

Concuerdo con usted Peralta. Me parece mas factible que encontremos a un gringo dando vueltas por el campo, no se. Pero por las dudas miremos, que se yo? En una de esas encontramos un bidoncito con gasoil, vio?


PERALTA

Nafta Muniagorri.


MUNIAGORRI

Es lo mismo Peralta...

Mr. Caramba Smith desde el auto.

MR. CARAMBA SMITH
Notitisen, Muniegore.


MUNIAGORRI

(por lo bajo)
Puta que te pario...

Mr. Caramba Smith se rie

MR. CARAMBA SMITH
Asol.

Muniagorri mira hacia el auto, murmura algo imperceptible. Detrás de el Peralta comienza a caminar. Muniagorri se vuelve, mira a su compañero, luego se vuelve para otro costado, y arquea las cejas pensativo. Acaba de descubrir algo. Entonces desaparece.
Peralta camina por la calle principal del pueblo. No hay nada ni nadie. Ni autos, ni motos, ni bicicletas; tan solo mugre. Ni voces, ni ruidos, ni música; tan solo el viento. Nada.

MUNIAGORRI
Peralta!


PERALTA

Qué?!

MUNIAGORRI

Vení que nos vamos!

Deliración 221: Recapitulando...

"Fugaz y contundente, otro romance perdido, mas particularmente idealizado junto a un río en vísperas de ser contaminado, inundados y amosquitados, con mis pies ampollados y su risa en comodato", pensaba.

Deliración 220: Peralta & Muniagorri contra lo muerto vivo...

4.-
Didascálica de fondo negro y letras blancas:

“El viaje”

Muniagorri apaga la radio. El viejo Rambler por un camino perdido.

MUNIAGORRI

Dónde estamos Peralta?


PERALTA

No sé Muniagorri, no sé.


MUNIAGORRI

Puta che, nos perdimos.

PERALTA

En Santa fe estamos, eso seguro, bien en el norte capaz...


MUNIAGORRI

Si pero dónde?


PERALTA

La verdad Muniagorri?


MUNIAGORRI

No tiene ni idea, no?


PERALTA

No...


MUNIAGORRI

La gran puta, che... habrá que encontrar una salida, una ruta, un pueblo aunque sea, algo...


PERALTA

Es el norte de Santa Fe Muniagorri, esto está desierto.


MUNIAGORRI

Si bueno, pero va a haber que hacer algo antes que se levante el yanqui hijo de puta este...

Muniagorri se vuelve hacia Mr. Caramba Smith quien duerme a pata suelta abrazando al paquete y descabezado sobre la luneta.
Muniagorri lo mira de arriba abajo.

MUNIAGORRI

Peralta...


PERALTA

Mmm?


MUNIAGRRI

No tiene una fibra, Peralta?


PERALTA

Una fibra?


MUNIAGORRI
Sí, sí... una fibra.. cualquiera...


PERALTA
No se... fíjese en la guantera... para qué?


MUNIAGORRI

Ya va a ver...

Muniagorri abre la guantera y revisa entre el kilombo de porquerias.
Saca una Fabercito azul. Le quita la tapa y se vuelve hacia Peralta con una sonrisa infantil. Peralta lo mira extrañado. Muniagorri gira sobre su asiento y comienza a escribir sobre el rostro de Mr. Caramba Smith. Pero la fibra no escribe.

MUNIAGORRI
(para sí mismo)

Puta madre...

Muniagorri insiste y presiona la fibra sobre la frente de Mr. Caramba Smith.
Mr. Caramba Smith frunce el rostro y se pasa la mano por la cara como si una mosquita lo molestara. Muniagorri se vuelve sobre su asiento, mira la punta de la fibra desanimado y se vuelve hacia Peralta. Peralta lo mira extrañado. Muniagorri le pasa la lengua a la punta y la babosea un poco. Peralta lo mira mas extrañado aun. Muniagorri se pasa la Fabercito sobre la palma de la mano. Nada. Empieza a morder la punta y a chupar. Peralta se vuelve hacia el camino, moviendo la cabeza, como desaprobando. Muniagorri tose. Peralta se vuelve hacia Muniagorri, y lo descubre con el rostro fruncido, los labios y la barbilla llenos de tinta, y pasándose la lengua por los dientes, como quien acaba de tragar algo amargo. Se pasa la fibra sobre la palma de su mano. Escribe. Se vuelve hacia Peralta contento.

MUNIAGORRI
Escribe, Peralta...


PERALTA

Mmm...

Muniagorri gira sobre su asiento, contento y con la Fabercito en la mano.
Mr. Caramba Smith lo mira directo a los ojos, baja la vista hacia la fibra, y luego otra vez a los ojos de Muniagorri. La alegría desparece del rostro de Muniagorri.

MR. CARAMBA SMITH

Güerarwi?


MUNIAGORRI

(desanimado, mientras gira sobre su asiento)

tch... La concha de la lora...


MR. CARAMBA SMITH

Eh, salames, güerarwi?


MUNIAGORRI
(por lo bajo, mientras guarda la fabercito entre el kilombo de la guantera)
Cerca de la concha de tu hermana... forro...

PERALTA

Eh... Un atajo, Mr. Caramba Smith, había muchos canas por la ruta, vio?

Peralta mira a Muniagorri buscando que le siga la corriente.

MUNIAGORRI

Si, si, un atajo, usted siga durmiendo y despreocupese.

Mr. Caramba Smith los mira.

MR. CARAMBA SMITH
An atajou, eh?


MUNIAGORRI

Sí... un atajo...


MR. CARAMBA SMITH

Güi ar lost, aren güi?

MUNIAGORRI

Que qué?!

Casota a Muniagorri. Muniagorri mira a Peralta.

MR. CARAMBA SMITH
Lost... Perdidos. We ar perdidos, no?


PERALTA

No, no, no se confunda Mr. Caramba Smith, esto es un atajo, no es cierto Muniagorri?

MUNIAGORRI

Mmm...


MR. CARAMBA SMITH

Dat sou? entonces... don-des-ta-mous?


PERALTA

Este... seguimos en Santa Fe, todavía no cruzamos al Chaco, pero es cuestión de horitas nomás, no es cierto Muniagorri?

MUNIAGORRI
Sí, media hora, cuarenta y cinco minutos...

Casota a Muniagorri. Muniagorri frunce su rostro.

MR. CARAMBA SMITH
We ar perdidos salames, nau tel mi, como salir desta? Eh, Muniegore? Tel mi.

Casota a Muniagorri.

MR. CARAMBA SMITH
Eint iu gona tel me Muniegore?


MUNIAGORRI

(por lo bajo)

Y la puta que te parió...


MR. CARAMBA SMITH

Güat?


MUNIAGORRI

Que te vayas a la putísima madre que te parió yanqui hijo de puta!!!

Casota a Muniagorri.

MR. CARAMBA SMITH
Tranquilizarse Muniegore, tranquilizarse.


MUNIAGORRI
Malparido!


PERALTA

Muniagorri...


MUNIAGORRI

Qué pasa Peralta?!!!


PERALTA

Un pueblo, mire...


MUNIAGORRI

Un pueblo?!


PERALTA

Sí, mire..


MUNIAGORRI

Qué dice?... Villa...?.... Villa Poronga, no sé, no leo.


MR. CARAMBA SMITH

"Vilia Los Chancrous"... salame.

Casota a Muniagorri. Muniagorri mira a Peralta.

PERALTA
Esto está desierto.


MUNIAGORRI

Y qué sé yo? Es la hora de la siesta Peralta, estos gringos son todos unos atorrantes de mierda.


PERALTA

No, no, mire... el pueblo está vacío Muniagorri, y desde hace tiempo, mire, como abandonado parece, ve?


MUNIAGORRI

Sí, no? Parecería nomás... aunque...

Casota a Muniagorri.

MR. CARAMBA SMITH
Perralte tiene razón, Muniegore.


PERALTA

Ahí hay una estación de servicio, voy a llenar el tanque.

Deliración 219: Peralta & Muniagorri contra lo muerto vivo...

3.-
Dentro del viejo Rambler. Muniagorri cierra la puerta y se acomoda en el asiento del acompañante, se vuelve y sonríe.

MUNIAGORRI
Peralta...


PERALTA

Muniagorri...

Mr. Caramba Smith entra y se acomoda en el asiento trasero.


MR. CARAMBA SMITH
Perralte...


PERALTA

Mmm...


MUNIAGORRI

Consiguió el arma, Peralta?


PERALTA

Si Muniagorri, esta ahí, ve?...

Peralta señala la guantera.

MUNIAGORRI
Ah bien, ahora sí, pase lo que pase, vamos a estar preparados, no le parece Peralta?


PERALTA

Así es Muniagorri, a nosotros dos, de pelotudos, ya no nos va a tomar nadie.


MUNIAGORRI

Exacto.


MR. CARAMBA SMITH

Beg yor pardon señores, pero para que ser larma?


MUNIAGORRI

Por las dudas Mr. Caramba Smith, por las dudas.


MR. CARAMBA SMITH

No estar exagerando poco?


MUNIAGORRI

Exagerar? Exagerar?! Vayamos donde vayamos, siempre se termina armando un kilombo de la san puta, y siempre, y digo siempre, nos terminan cagando a tiros a nosotros dos! Y si no fíjese: primero me hicieron mierda el Falcon; y después me reventaron las manos mire...

Muniagorri levanta sus manos, faltan un par de dedos y unas falanges.

MUNIAGORRI
...y una oreja!

Muniagorri señala el parche de gaza que cubre su oído.

MUNIAGORRI
A quien mierda se le ocurre arrancarle la oreja a una persona?!! A nadie!!! Excepto quien?!!! Un negro pijudo con un alicate que usa de llavero!!!! Y quien mierda se lo viene a encontrar una noche?!!! Yo, Hipólito Muniagorri, boludo sin arma!!!!!!!! Así que no me joda con eso de exagerar. Esta vez vamos con un chumbo, y a la primera de cambio empezamos a los tiros.


MR. CARAMBA SMITH

Isi, isi men...


MUNIAGORRI

Y si que?! Y si que, yanqui hijo de puta?!!!Y si que?!!!!!!


MR. CARAMBA SMITH
Tranquilou hombre...


MUNIAGORRI

No me tranquilizo una mierda, carajo!!!! Y que mierda hay en esa puto paquete?!!! Que carajo es eso?!!!

Mr. Caramba Smith acerca el paquete a su cuerpo y lo cubre con sus brazos.

MR. CARAMBA SMITH
No poder decir...


MUNIAGORRI

Y la gran puta carajo!!!!!!!


PERALTA
Muniagorri...


MUNIAGORRI

Que?!


PERALTA

Tranquilicese Muniagorri...


MUNIAGORRI

Un carajo me tranquilizo Peralta, este yanqui hijo de puta se llena de guita a costa nuestra y nosotros cada vez mas hechos mierda... que puta hay en ese paquete, la puta que te pario??!!!


PERALTA
(paternal, invitando a la reflexión)

Muniagorri...

MUNIAGORRI

Tch... Si, tiene razón Peralta, me exalte, discúlpeme... me disculpa Peralta?


PERALTA

Despreocupese Muniagorri, despreocupese...


MR. CARAMBA SMITH
Yu tiu ar dos salames...


MUNIAGORRI

Que dijo?!

Casota a Muniagorri.

MR. CARAMBA SMITH
Salames, Muniegore, salames.


MUNIAGORRI

(por lo bajo)

Puta que te parió...


PERALTA

Muniagorri, por que no guarda el arma un cachito...


MUNIAGORRI

Si... bueno, voy a dejar el arma acá, Peralta, por si las dudas le aviso...

Muniagorri vuelve a colocar el arma en la guantera, cierra la tapa.

PERALTA
Esta bien Muniagorri, déjela ahí...


MUNIAGORRI

Listo entonces... Partuma?

Peralta se vuelve hacia la ventanilla.
Frente a él, su hijo sentado al pie de una vieja y acalada casucha. A su lado, de pie, Cafrune.

PERALTA
Chau pibe, cuidate...


HIJO DE PERALTA

...

Peralta lo mira pensativo.

CAFRUNE
Adiós Peralta... cuídese...


PERALTA

Si...

Peralta baja la vista, sumido en un recuerdo lejano o talvez resignado y cansado, y se vuelve hacia el volante. Lo mira, sin mirarlo.
Entonces el corazón de su hijo late con un único palpito exagerado que llena de burbujas el frasco. Muniagorri le da un palmada en el hombro.

MUNIAGORRI
(animandolo)

Ponga algo de música Peralta...

Peralta se vuelve.

PERALTA
Sandro?


MUNIAGORRI

Es su auto Peralta, ponga lo que quiera...


PERALTA
Bien...

Peralta inserta un casete transparente y gira la perilla.
Se vuelve hacia el volante y le da ignición. La inmensa parrilla del radiador y los faros gigantes. El Rambler ruge brioso. Pantalla en negro. Y Sandro canto "Hay mucha agitación". Comienzan los títulos en letras tipográficas, blancuzcas, y desgastadas.

“ 5 Alborda presenta... “

A continuación los títulos aparecen uno a uno.
Mientras tanto, el Rambler avanza por la ruta. Multiplicidad de tomas del auto, de la ruta, de los personajes y por ultimo del paquete. Pantalla en negro.

Deliración 218: Peralta & Muniagorri contra lo muerto vivo...

2.-
Muniagorri y Mr. Caramba Smith caminando por la callejuela de tierra. El primero cargando un paquete forrado en papel madera y atado con una soguita. Muniagorri vestido con pésimo gusto: traje a rayas viejo y arrugado, una camisa a lunares, y un sombrero escoces de ala angosta. Usa unos lentes oscuros muy grandes y gruesos. Bigote espeso y canoso en forma de espuela. Pelado. Sienes y nuca, con pelo ligeramente largo y descuidado. Mr. Caramba Smith, tipo texano adinerado. Sombrero cowboy blanco haciendo juego con el traje, camisa seda celeste y anteojos oscuros con marco dorado.

MUNIAGORRI
No me va a decir entonces?

MR. CARAMBA SMITH

Nou...


MUNIAGORRI

Que?


MR. CARAMBA SMITH

Nou!


MUNIAGORRI

Eh, pero por que no me va a decir? Que es una cuestión de confianza? Acaso usted no me tiene confianza? Eh?

Mr. Caramba Smith casotea a Muniagorri.


MR. CARAMBA SMITH
Nop.


MUNIAGORRI

Pero la gran puta, che! Uno arriesga la vida una y otra vez por la empresa, y con que lo recompensan a uno: con que no, que no le podemos dar esa información. Esto... esto es una falta de respeto, Mr. Caramba Smith, esto es una falta de respeto para con mi persona. Un... un atropello a la razón eso es lo que es, carajo.


MR. CARAMBA SMITH
No calentarse Muniegore...


MUNIAGORRI

Que?


MR. CARAMBA SMITH

Mi no poder dar información, simplemente, its not personal Muniegore...

Llegan al Rambler de Peralta.


MUNIAGORRI
Que mierda hay en esta caja, carajo?!!


MR. CARAMBA SMITH
Muniegore... Kis mai bols.


MUNIAGORRI

Que dice?!!

Casota a Muniagorri.

MR. CARAMBA SMITH
Guet de paquete in dauto, Muniegore...


MUNIAGORRI

Ma sí... váyase a cagar...

Muniagorri pone el paquete en el asiento trasero.

MR. CARAMBA SMITH
Asol...

Mr. Caramba Smith sonríe mientras prende un pucho.
Levanta la vista. Frente a él, del otro lado del Rambler, Cafrune lo mira. Mr. Caraba Smith larga el humo, sonríe y abre la puerta trasera del Rambler.

Deliración 217: Peralta & Muniagorri contra lo muerto vivo...

1.-
Didascálica de fondo negro y letras blancas:

“La partida:”

El extremo de un cigarrillo entrando en incandescencia.
El fffp, de una pitada. Peralta y su hijo al pie del umbral de una vieja y acalada casucha. Peralta mira a su hijo mientras fuma. Viste chomba vieja y gastada, de rayas finitas y con un bolsillo, dentro de el los cigarrillos. Larga el humo. Su hijo, sentadito a su lado, inmóvil, la vista perdida en el horizonte, con un tarro de vidrio en el regazo y, dentro de éste, su corazón latiendo esporádicamente.

PERALTA
Por... por ese palpitar, que tiene tu mirar, yo puedo presentir que tu haz de sufrir... Que te pasa pibe?

HIJO DE PERALTA
...

PERALTA
Seguis con lo mismo, no? Con que los chicos se te burlan, no?

HIJO DE PERALTA
...

PERALTA
Sabes que no te entiendo? Vas.. vas a una escuela para "chicos especiales"y resulta que el pelotudo del curso venís a ser vos? Dejate de joder, contestales algo, no se, putealos, pero no te dejes pasar por encima. Además... de que se te van burlar, eh? Decime... Quién... Quién es el que mas te jode? El Ricardo? Eh? Bueno si el Ricardo te vuelve a decir algo decile que por lo menos vos podes caminar... bueno, lo de caminar no, pero, ya se, decile que por lo menos vos tenés las dos gambas, eh?
HIJO DE PERALTA
...

PERALTA

Y si el mudito de mierda ese te vuelve a hacer señas, mandalo a la mierda, o mejor, calzale una piña... avivate, pibe. Tenés que hacerte respetar un poquito, querés?

HIJO DE PERALTA
...

PERALTA
Perdoname pibe... perdoname que te diga estas cosas, pero... lo que pasa es que cuando abusan así de alguien, de alguien que es bueno, viste?, de un inocente, a mí... a mi me pone loco, que querés que te diga? Es así... yo soy un tipo bueno, tranquilo, pero cuando abusan de alguien...

HIJO DE PERALTA
...

PERALTA

Sabes que sos igual a tu vieja?... Si, si, igualito, y no lo digo porque hayas nacido con el corazón afuera como ella, no, no me malinterpretes... Sos... sos hermoso pendejo, como ella, a eso me refiero...

HIJO DE PERALTA
...

Peralta pierde la vista en el horizonte, ensimismado en sus pensamientos.
Fuma.

PERALTA
Sabes lo linda que era tu vieja, pibe? Era hermosa... Escuchaste "Penumbras", bueno, ahí te la describe perfectamente... la noche... se perdió en tu pelo... la luna...

Peralta se sonríe.
Se vuelve hacia su hijo.

HIJO DE PERALTA
...

PERALTA

Yo la queria a tu vieja, la quería de verdad, pibe... manos santas, tenia... y a vos también te quiero pendejo de mierda, eh? Entendiste pibe?... A vos te quiero mucho, yo, sabes?... "nunca tendrás quien te quiera como te quise yo".

HIJO DE PERALTA
...

Peralta se vuelve hacia el horizonte, sonriendo.

PERALTA
A ella la que le gustaba era esa que decía: "Ay ven, que quiero la ilusión de morir junto a ti, besándote mi amor"; Ja... como le gustaba esa... hacia así. Como que guiñaba el ojo, no? como cuando se ponía contenta...

HIJO DE PERALTA

...

PERALTA
...


HIJO DE PERALTA
...

PERALTA Oíme che... vos lo escuchas a Sandro, no? O sea... yo me refiero a si realmente escuchas lo que dice, eh? Prestale mucha atención a Sandro, eh pibe... che, me oíste? Sandro sabe, entendés? Sandro sabe mucho de la vida, escuchaste pibe? Hay mucha... hay mucha filosofía en las letras de Sandro, sabes? En una de esas yo mañana me muero, viste, quien sabe? Y si bien siempre te voy a acompañar en espíritu y que se yo... pero bueno, vos de lo que tenés que tener absoluta confianza, es que por ahí no nos tenés a nosotros, ni a tu vieja ni a mi, pero al que siempre vas a tener a tu lado es a Sandro, entendiste?

HIJO DE PERALTA

...

PERALTA
(pensativo)
Sandro...


HIJO DE PERALTA
...

A lo lejos se acercan por la callejuela de tierra y ripio Muniagorri y Mr. Caramba Smith.

PERALTA

Bueno che, me tengo que ir ,sabes? Vos quedate con Cafrune, que el te va a cuidar hasta que yo vuelva, entendés?

HIJO DE PERALTA
...

PERALTA
Portate bien pendejo...

Peralta se pone de pie.

PERALTA
Cafrune!

Un personaje inmenso, Orson Cafrune, de sobretodo, bufanda a blanca a cuadros y sombrero de invierno, a pesar del calor.
Se acerca caminando a paso apresurado.

CAFRUNE
Diga Peralta?

PERALTA
Me lo va a cuidar bien?... Al pibe digo, me lo va a cuidar?

CAFRUNE

Despreocupese Peralta y disfrute del viaje... ahora escucheme bien, tenga cuidado allá en el norte...

PERALTA

Que qué? Por qué?

Cafrune se saca el sombrero y se seca la transpiración de la frente.


CAFRUNE

Usted hágame caso Peralta... tenga cuidado... no importa lo que vea, no importa lo que escuche, usted nunca, pero nunca, se baje del auto... usted no sabe lo que puede haber allá afuera, así que cuídese, me escucho? Muchas cosas se han dicho sobre el norte de Santa Fe, sobre su éxodo, sobre su abandono... que la sequía, que las fabricas que cerraron, que se robaron todo, que esto, que aquello... pero la verdad es otra, la verdad es muy distinta... la verdad... la verdad es esta...

PERALTA
Si.. bueno... usted cuide a mi hijo, que yo me ocupo de mis cosas, sabe?


CAFRUNE

Eh... Despreocúpese... ahora, sobre lo que le decía antes...

PERALTA

Si bueno, gracias Cafrune... pero me tengo que ir...

Peralta se da vuelta y mira a su hijo.

PERALTA
Cuidate vos, eh?

HIJO DE PERALTA
...

Pega media vuelta y se sube al auto,
un viejo Rambler venido a menos.

Deliración 216: Recapitulando...

"Por más que me esforzara, no recordaba el nombre, por lo que le inventé otro que con el tiempo olvidé también; mas, si mal no recuerdo, pretendía para su destino lo que otros esperaban de mí. No supe jamás qué fue de su vida, ni de su antes ni de su después, sólo suposiciones que especulé mientras duró aquel durante que compartimos juntos. Su sonrisa, aún la más bella, justificó tanta espera, y su recuerdo, aun incompleto, tanta ausencia", pensaba.

Deliración 215: Diecinueve - Fin.-

Estaba cansado, no se había bañado y el café estaba horrible.

Se había pedido unos panchos para saciar su hambre pero no habían sido suficientes. Todo era tan caro y el tenía tan poca plata que no podía darse el lujo de pedirse unos ravioles con crema y tuco. El estómago se le revolvía. Las salchichas le habían caído mal. Se lamentó no haber traído más empanadas. Las había repartido entre toda la gente que había conocido durante su estadía en esa pituca pensión de Banfield: el enfermero bala y el supervisor penitenciario con los que compartía el baño de piso de barro; el dueño de la pensión, su esposa y sus hijos; las chicas de la estación de servicio a las que perseguía encapuchado en esas noches en que no podía dormir; la vieja del fondo que trababa la puerta de entrada a la pensión para que todos quedasen afuera; los dos pibes que no hacían otra cosa más que tomar mate y mirar el piso de la cocina, talvez, mirándose recíprocamente los pies, los dedos y las ojotas; y todos los perros del barrio.

No le dejó nada al par que era uno ni a su amigo, el músico delirante, por razones climatológicas, ya que llovía demasiado para caminar tanto; como tampoco le dejó nada al pensionista perpetuo, ni siquiera lo saludó a pesar de que éste sí levantó la mano cuando el fugaz se iba con los bolsos.

Tomó un colectivo, luego un tren, luego un subte y, ahora, esperaba por el colectivo, otro, que lo llevaría lejos. Junto a él, los choferes se pedían su tercera Quilmes y más maníes. De tener plata se habría sumado al despilfarro y a la etilia, aportando unas cuantas rondas de fernet con coca.

Se marchaba un viernes, con poco más equipaje del que había traído. Había ido por dos semanas y se había quedado tres. Se olvidaba un par de medias, unos caramelos y un cuadernito con direcciones. A propósito, dejaba un poco de jabón en polvo de baja espuma, aceite y unas galletitas de agua. Todo era parte de su plan.

El traductor errante era ahora el traductor supremo.

Sin embargo, estaba enfermo. No sobreviviría el viaje. No sería la tos, ni la neumonía, ni las heridas sufridas la noche anterior lo que acabaría con su vida. Lo matarían las salchichas de los panchos que se acababa de comer, hervidas en un agua empantanada y fermentada que el panchero no renovaría sino hasta dentro de diez días.

Deliración 214: Dieciocho - El plan.-

Tocía convulsivamente, pero con delicadeza, desnudo y almibarado, sentado sobre ese culo inmenso que tenía, con las piernas, gordas y lampiñas, cruzadas y su diminuta poronga semisumergida en un charco viscoso a escasos decímetros de un tocadiscos a manija que se estaba quedando sin cuerda en el que Edith Piaf se confundía con Leonard Cohen.

No, no es típico de mí, se dijo a sí mismo, y decidió tachar el recuerdo de su memoria, pero no pudo.

Era un enchastre: sangre, tripas, sesos, coyunturas, huesos y trozos varios desparramados por todas partes entre la cera derretida y las velas petisas. Los argentinos, los chilenos, los mexicanos, los brasileros, lo venezolanos, los franceses, los yanquis, los chinos, los coreanos, los japoneses, los árabes, los turcos, los armenios, los daneses y los dos ingleses, todos, estaban muertos, reducidos a empanadas que se estaban fritando en la fábrica de pelucas del fondo y a unas entrañas que enguirnaladaban la oficina inmensa y sin ventanas.

Sólo quedaba el traductor errante, sus cuchillos y muchos disfraces extravagantes.

Deliración 213: Diecisiete - Tercer encuentro con el viajero temporal.-

_ ¿Quiere decirme que viene del futuro?

_ Su futuro ya es mi pasado. Usted mismo lo dijo, una semana atrás.

_ Es la primera vez que lo veo.

_ Sin embargo, para mí, ya son tres.

_ ¿Quiere decir que nos veremos dos veces más?

_ Hasta ahora… Para nuestro segundo encuentro usted irá de rojo y yo también, seremos reflejo y espejo y habremos abandonado nuestra desconfianza.


_ ¿Y la siguiente?

_ ¿Se refiere a la anterior?

_ Será la tercera.

_ Fue la primera.

_ Bueno, lo que sea.

_ Será raro, pero diremos lo mismo.

Deliración 212: Dieciseis - Tocía demasiado.-

Tocía demasiado, estaba flaco y se alimentaba de su propia flema.

Tenía frío y siempre estaba transpirado.

Tenía los pulmones llenos de esputo reprimido y los sentía pesados como dos sachets de mercurio que presionaban sobre su pecho y le aplastaban el abdomen y las tripas.


El agua le raspaba la garganta y, como le picaba, se rascaba con la lengua. La retorcía y estiraba hasta donde llegara, ahí, cerquita de la epiglotis. Entonces comenzaban las arcadas, y cada tanto, vomitaba. Como comía poco, muy poco, sólo vomitaba bilis y agua, ese agua que raspaba.

Deliración 211: Quince - El pensionista perpetuo 3.-

_ Desconfía de los halagos, pues que son burlas encubiertas.

_ La humildad es el principio en el que se escudan los mediocres.

Había tomado la decisión de no parecerse, de tomar distancia y de convertirse en otro.

Deliración 210: Catorce - Solo.-

En esa celda chiquita, cómoda, aséptica, solo, solito, sin aire, sin luz, sin ella, solo, tirado en la cama, sin comer, sin hambre, viendo como las pelusas se colaban como cucarachas debajo de las puertas, las tres, cerradas, marrones, frías, sin burletes, levitando sobre ese piso limpio por el que patinaban pestañas y pelos largos y cortos, lacios y enrulados entre tanto polvo, papelitos y pedacitos de nylon, que alfombraban todo con una mugre estéril, que trepaba por la cama, rodaba sobre el colchón y avanzaba sobre la almohada, acercándose y alejándose según respirara, metiéndose en su nariz y su boca, pegándose a sus ojos abiertos que esperaban durante horas, despierto entre las sombras, a que amanezca para ir a trabajar.

Deliración 209: Trece - Segundo encuentro con el viajero temporal.-

_ Los días no pasan, retroceden.

_ Es increíble.

_ Es terrible. Tengo la certeza de que sólo viviré mis días vividos. Nada más.

_ Nada menos. Es un afortunado. Todo tiempo pasado fue mejor. Además, con tanta inflación, el cambio le conviene.

_ Es cierto, no lo había pensado así.

_ Aproveche.

_ Talvez tenga razón.

Deliración 208: Doce - El pensionista perpetuo 2.-

El pensionista perpetuo tenía una bicicleta y el fugaz la usufructuaba de vez en cuando. Era uno de esos mecanismos de locomoción viejos y enormes, de caños negros y pesados, con frenos a bastones, sin cordón ni cables, con guarda cadena de chapa y portaequipajes oxidado. Tenía una bocinita que hacía rin-rin y un perrito de plástico que movía su cabeza encintado al volante. Preguntado por el mismo, manifestó:

"No hubo perros en mi nacimiento y es probable que ninguno aúlle el día de mi muerte. Siempre que me lamieron las manos y la cara fue por puro puchero. Sólo uno me quiso y fue el adlátere perfecto. Uno que saltaba tapiales, comía gallinas y tenía tantos amigos como enemigos. Terminó debajo de un camión, supongo yo, pues un día desapareció y la verdad es que prefiero creer en la tragedia a la desidia. Sin embargo, a ellos me debo, pues que no me quieran no impide que los quiera. Cuando muera, no quiero que me donen y me repartan entre los míos. Que me trocen y me sirvan con papas, batatas, arroces y zanahorias en las esquinas, eso quiero. Que me coman y que conmigo se empachen de mí. Que me roan y me eruten. Que me saquen provecho y se queden sin hambre."

El traductor errante retrocedió sorprendido al oír en otro sus propias palabras nunca verbalizadas. El patio se llenó de insectos y ambos corrieron a refugiarse en sus respectivas habitaciones antes de que llegasen los monos matungos y se pusieran a chillar sus chillidos.

Esa noche no comió ni durmió, sólo tuvo frío. Afuera, llovieron ofidios.

Deliración 207: Once - Desesperado.-

No sabía qué hacer. El tiempo se había detenido y el quedó encorvado y boquiabierto, como nunca antes, mirando el inodoro. No sabía qué hacer. Putear, putearse o terminar de subirse el pantalón de jogging de bolsillos playos y traicioneros que había quedado a mitad camino, apenas sobre sus rodillas. No sabía qué hacer ni terminaba de comprender lo que había pasado. Se volvió hacia el espejo y descubrió que su reflejo todavía miraba el inodoro.

Reaccionó entonces y el tiempo volvió a correr.

Se subió los pantalones y metió para adentro las orejitas de los bolsillos y comprobó que las llaves no estaban ahí. Se armó de coraje, cerró los ojos y metió la mano en esa mezcla de papel y esa mierda yogurezca y putrefacta producto de un mal comer y un frío húmedo que se filtraba todas las noches a través del colchón. Tanteó y tanteó hasta que al fin encontró las llaves y algo orejudo. Se volvió hacia la piletita y se lavó las manos, las llaves y lo orejudo. Resultó ser un Mickey de goma, gastado y descolorido, que tenía alguna relación con su infancia pero que había olvidado.

Entonces empezaron las arcadas y, en un acto reflejo que implicó una media vuelta feroz y una agachada desesperada, vomitó abrazando el inodoro y salpicándose mierda y papel sobre su rostro.

Deliración 206: Diez - Segunda llamada telefónica.-

"Tengo tanto para contarte que podría escribir un libro", dijo emocionado, ya pensando en el libro que nunca escribiría.

"No me importa", dijo ella y agregó: "lo único que me interesa es saber si estuviste con una mina".

Deliración 205: Nueve - Primer encuentro con el viajero temporal.-

_ ¿Quiere decirme que viene del futuro?

_ Su futuro ya es mi pasado. Usted mismo lo dijo, una semana atrás.

_ Es la primera vez que lo veo.

_ Sin embargo, para mí, ya son tres.

_ ¿Quiere decir que nos veremos dos veces más?

_ Hasta ahora… Para nuestro segundo encuentro usted irá de rojo y yo también, seremos reflejo y espejo y habremos abandonado nuestra desconfianza.

_ ¿Y la siguiente?

_ ¿Se refiere a la anterior?

_ Será la tercera.

_ Fue la primera.

_ Bueno, lo que sea.

_ Será raro, pero diremos lo mismo.

Deliración 204: Ocho - Fantasía erótica.-

Recién cuando se sopló los mocos arriba del colectivo comenzó a percibir, entre el bando a podrido de Lomas, ese perfume a pelo largo, húmedo y tibio lavado con crema de enjuague que tanto le fascinaba y miró a sus costados y hacia delante y a sus espaldas, mientras se secaba la nariz con un bollito de papel húmedo y usado tantas veces, tratando de mantenerse en pie, sujeto sólo con una mano en un ángulo demasiado incómodo, bailando un vals de baches y pozos típico de los valles del Camino Negro, pero por más que buscara no encontraba y, lo que era peor, el aroma menguaba, así que ahí nomás le pegó el grito al colectivero que sin parar abrió la puerta, y él, que no le importaba, se arrojó a la noche en medio de la nada, en un abismo playito entre un arroyo rancio y una obra en construcción, y rodó y se raspó y se paró y volvió a sonarse la nariz con otro pañuelo y comenzó a correr entre las pircas y las matas y saltó alambrados, tapiales y patios y trepó balcones y rompió ventanas y volteó puertas y atravesó todo lo atravesable y derribó todo lo derribable, olfateando, siempre olfateando, todo, las calles, los pasillos, los techos, los baños y los dormitorios, todo, luchando contra esa sinusitis que no lo dejaba respirar y le hacía perder el aliento y le impedía mantener ese trotecito parejo y desesperado y cada tanto le impedía oler y olfatear y seguir ese perfume hasta que tropezó con una farmacia y atravezó la vidriera y exigió algún descongestivo de uso tópico y acción inmediata y se exprimió dos envases en la napia y chorreando flema por la barba, el cuello, la camiseta y el bremer y siguió corriendo por pasajes, calles y avenidas, llevándose por delante motos, camionetas y trenes y dejó detrás un cartel que decía zona urbana y se metió entre sojas y maíces y cardos y paraísos y espinillos y kinotos y llegó a un rancho en medio del monte y entonces la vio, desnuda, con el pelo mojado pegado al cuello, los hombros y las tetas blancas, de pie, junto a la palangana de chapa y una pava humeante, envuelta en un vapor blanco que salía de un agua rosa y espumosa, con la botella de plástico amarillento de la crema de enjuague en las manos cubriéndose los pechos, pero no tanto, temerosa, retrocediendo con pasitos cortos, sorprendida y excitada, natural, radiante y pura, en celo y predispuesta, y él, asqueroso y mugriento, arañado y harapiento, empapado de sangre y de un moco baboso, sonándose la nariz por última vez, sacudiendo sus manos cubiertas de flema, olfateando el aire, asegurándose de que era ella y no otra la fuente, se acercó y le dio vuelta la cara de un sopapo y la llamó gorda de mierda y se puso a llorar desilusionado.

Deliración 203: Siete - Ellos.-

Recorría la tumefacción urbana de entrañas ferroviarias junto al músico delirante, un ermitaño amigable sin muchos camaradas, alto y enflaquecido por una dieta estricta de lácteos duros, capaz de dirigir sinfonías viales desde la vereda de una avenida en embotellamiento pleno, moviendo sus manos melódicamente, concentrándose, exprimiendo al tráfico, los conductores y los peatones, haciendo zumbar a los semáforos, silbar a los radiadores, arrancar gritos desgarrados de las personas, reventar llantas, tintinear llaves y panderetear a las hojas secas que se sacudían a sus órdenes tanto en las copas como en el suelo. En ese momento, sin embargo, venía hablando de sus mujeres, candidatas a obituarios elegantes y collares de perlas, mientras esquivaban a la gente.

"Están todos locos", dijo, y escupió, sutilmente, a uno que pasaba.

Más tarde,ese mismo día, el traductor errante se encontraría con el par que era uno, un ser bicéfalo a quien en parte adoraba
y hacía años que no la veía; y en parte recién entonces conocería y entablaría una profunda y efímera amistad. Tomarían entonces café en bar pituco, siempre y cuando ese mozo deprimido se dignase a atenderlos.

Deliración 202: Seis - De noche.-

Cuando se acostaba en la cama y cerraba los ojos, podía sentir como todo temblaba. El colchón respiraba, finito sobre unos cartones, y él flameaba a su espalda.

Soñó una noche con dos perros rabiosos, abotonados y salvajes, uno encima del otro, mordiéndose y desgarrándose, sin poder distinguir cuál empernaba a cuál, cubiertos de sangre, baba y mugre, estallando en espasmos violentos, revolcándose convulsivamente sobre los cascotes, los vidrios y el yuyo, violándose, muriendo cada cual a su ritmo y gozando, talvez, a su manera. Él, como espectador onírico, había sido testigo de milagros y portentos, pero nada lo sorprendía tanto como encontrarse cada tanto con un perro subido a un techo o durmiendo acostado sobre una alfombrita arriba de un tapial.

Deliración 201: Cinco - Durante el día.-

Los traductores se juntaban en círculo, tomados de la mano, murmurando y bailando cancán en distintas lenguas y en penumbras, sobre un piso cubierto de cera derretida y velas petisas. Patinaban. Gritaban. Discutían. Traducían. El mundo los necesitaba. Nunca nadie los notaba. Desnudos se metían en bañaderas llenas con agua helada y en calderas rojovivas. Se revolcaban entre hojitas de afeitar y tramontinas. Se trozaban. Se amorcillaban. Se asaban. Se sanmaritaban. Se sacrificaban. Se puteaban. Se abrigaban. Se bálsamaban. Se suturaban. Se tocaban. Se leían. Se interpretaban en una orgía babilónica y traducían al mundo lo que el mundo les pedía.

Así durante jornadas de diez horas y, a veces, también se llevaban trabajo a casa.

Deliración 200: Cuatro - Primera llamada telefónica.-

"Pero qué me importa quiénes son tus amigos, ni cómo anda tu familia, ni qué te pasó hoy en el trabajo, en la facultad o donde sea; acaso no soy lo suficientemente interesante para que hablés únicamente de mí y de nada más que de mí", dijo ofendido y se sentó a esperar la respuesta con las patas cruzadas y relojeando el vidrio de la puertita de la cabina que espejeaba su reflejo gracias a la luz que el mismo emanaba.

Deliración 199: Tres - El pensionista perpetuo 1.-

El pensionista perpetuo, a quien el fugaz había confundido con maestro, resultó alumno perenne de la Universidad de Lomas capaz de dar cátedra libre en la materia Frustraciones. Había tenido una próspera fábrica de pan o panes dulces que había decidido cerrar en tiempos de debacle, cansado de perder plata y predispuesto a vivir de sus ahorros. Finito y encorvado, de andar lento, mirada triste y sonrisa permanente, almorzaba todos los días en una rotisería cercana y cenaba todas las noches té con leche y galletitas de agua con dulce barato. En síntesis, un buen tipo que se hacía viejo y se sentía demasiado solo.

_ Y es raro ser testigo de cómo los sueños quedaron atrás y dejaron, en cambio, esta realidad para nada incómoda, tan única y cotidiana, para nada extraordinaria y, sin embargo, tan inusual; una costumbre tan parecida al amor que uno no sabe si se trata de simple cariño o mero desinterés_ manifestó una vez preguntado por su esposa y resto de familia, todos ellos citadinos de la Reconquista.

Deliración 198: Dos - Traductor errante, pensionista fugaz.-

Lo de limpiarse el culo sólo con papel higiénico era algo que no manejaba del todo bien. Desperdiciaba y le quedaba barrito y tiritas de papel mashé en el peludo valle de su hoyo. Era un tipo de bidet y toallita, de vida fácil y sin preocupaciones, así que cuando vio que el baño sólo contaba con inodoro, ducha y piletita, se sintió en problemas.

Sin embargó, aceptó el desafío: pagó los 140 pesos, manoteó el recibo y se mandó a la habitación para dejar sus cosas.

Había llegado a la pensión un martes cerca del mediodía, con un bolso y una mochila. Había ido por dos semanas y se quedaría tres. Se iría un viernes, con poco más equipaje del que trajo y con mucho menos plata. Se olvidaría un par de medias, unos caramelos y un cuadernito con direcciones. A propósito, dejaría un poco de jabón en polvo de baja espuma, aceite y unas galletitas de agua. Todo era parte de su plan.