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Mostrando las entradas con la etiqueta Amenazas cotidianas...

Deliración 534: Mapi

Las reglas no son claras ni explícitas. Me escribieron para recordarme lo que jamás me habían comunicado: los padres no pueden entrar a la escuela.
La acompaño y le explico. Ella sonríe, me abraza y abre la puerta: "chau, mapi; nos vemos más tarde!". Saluda a la preceptora voluntaria con su "goede morgen" latino y la preceptora se ríe con verdadera ternura.
La sigo desde el otro lado de la ventana. Se quita la campera a su manera, se la cuelga del hombro y empuja la otra puerta con el peso de su cuerpo. Noto su mirada concentrada, desinteresada y orgullosa; es tan hermosa, tan chiquita y tan grande. Entonces se pierde en el pasillo que la lleva a su aula.
Espío por las ventanas que están a mi alcance, pero no la encuentro. Doy vuelta a la cuadra y espero descubrirla en su aula. No llega... Supongo que se habrá quedado jugando en el camino.
Desisto, a casa. Le mando un audio a mi mujer para mantenerla al tanto... Decido volver. De nuevo, del otro lado de la calle, frente a las ventanas de su aula. Entonces la veo, juega con algo sobre una mesa, se vuelve a un costado y abre unos cajones muy altos. Revisa el interior confiando en su tacto. Saca algo, se ríe y vuelve a la mesa.
Ella está bien, yo tengo que irme.

Deliración 533: Emociones...

_ La idea es contar cómo nos sentimos. Por ejemplo: yo estoy muy contento porque hoy pude quedarme a jugar con vos, pero estoy triste porque a mami le duele mucho la cabeza... Ah, y antes me enojé porque Mali se quiso comer el pollo que estaba cocinando para mami.
_ Mi perrita?
_ Sí; Mali, tu perrita... a veces se porta mal y me hace enojar... Y vos? Cómo estás?
_ Yo estoy bien...
_ Pero cómo te sentís? Contenta, triste, enojada?
_ Contenta!
_ Por qué?
_ Porque Mali se quiso comer el pollo de mamá...

Deliración 532: Papi, no te vayas...

Llora manoteando el aire en el que se proyecta la voluptuosidad de mi culpa. No quiere quedarse sola en su nueva escuela; sola con sus nuevos maestros, maestras, compañeros y compañeras. Sola ante la novedad, indefensa ante ese gran desconocido y esa rutina monstruosa y apabullantemente aburrida (aunque esos son mis miedos, los reconozco). Sin embargo, nos asegura que le gusta... Pero mis terrores insisten: por las noches se revuelca en la cama y parece angustiada y habla y canta en su desconsuelo y nos llama y me llama... "Papi, no te vayas... Papi, estoy solita" y se duerme abrazada.

Deliración 338: Debe tener el nido debajo de la bacha...

El puto mosquito zumba a mi oído mientras meo e interrumpe el orgasmo, mas no el chorro. Me ladeo en impulso -acto reflejo- por sacármelo del pabellón y enchastro tanto el inodoro como el piso. Ya me veo preguntado, como tantas otras veces, por el olor a pis en el baño y escucho mi respuesta automática: "Habrán sido los perros". He de procurarme ofidios, no queda otra...

Deliración 330: Escrache en la 27 de abril.-

Al parecer, tanto saltimbanqui se daba cita con el propósito de humillar públicamente a una letrada privada de vergüenza que estaba avocada a extirparles el espacio mediante un fraudulento proceso de usucapión instantánea, alegando morada usurpada por esos otros que habían hecho de la ruina vacía un centro cultural circense donde acróbatas, poetas, fumadores y opiómanos desamparados pudiesen expresar libremente su arte y su humo colectivo entre tantas gatas que prestaban el nombre a la casa. Engatusolos, sin embargo, la policía con alegatos amistosos y llamados a la paz social mientras fugábase la susodicha fugazmente escoltada por cuatro uniformados a un patrullero que se perdió en el tráfico de la tarde. La revuelta pacífica fue dispersada alegando contravenciones inventadas y exigiendo documentos ausentes a todos los presentes. Busqué más tarde información al respecto, pero ningún medio ofrecía dato alguno sobre la función vespertina del circo y su carpa en peligro.

Deliración 311: Decime putita...

Con la humilde esperanza de llegar a mediados de mes, yo, argentino-nacido-en-rosario-criado-en-rafaela-estancado-en-córdoba, soltero y mantenido por concubina, acepté el encargo de reescribir basura ajena, siguiendo las pautas trazadas por un productor de contenido que se deleitaba con palabras claves explícitas y predeterminabas. Un fetiche incomprensible, el suyo; y yo, su barata putita.

Deliración 193: Y qué más da?

Con ese olor a fugazzeta en las axilas por la ausencia de ducha durante más de dos días , poniéndole talco al adentro poroso de los guantes de goma para que no se le pegasen al afuera de sus dedos roñosos, se disponía a juntar los soretes que la perra de su mujer, el animal esta vez, había depositado en el baño frente al inodoro en una obvia manifestación de burla y reproche por aquel aparentemente espantoso alimento balanceado que la perra de su mujer, la persona esta vez, le había pedido específicamente que comprase la tarde anterior, cuando sólo llevaba poco más de un día sin bañarse y apenas si olía a vinagre apresuradamente fermentado.

Deliración 131: Indignado.-

Lo peor de vivir con un par de sinusitosos alérgicos a la vida es caminar descalzo sobre esos charcos trasparentes y gelatinosos que quedan en el piso del baño, de la cocina o en la alfombra del living después de sonarse la nariz o simplemente chorrearlos y que no se dignan a limpiar. El departamento se convierte entonces en una playa a la que han ido a morir unas cuantas aguavivas desde las flemáticas profundidades del bronquio.

Deliración 102: Cosa de casados.-

"Y el matrimonio tiene esas cosas que te hacen cambiar de parecer y la forma de ver las cosas. Qué sé yo… Antes, todo me chupaba un huevo; ahora, cada tanto, discuto con mi vecino porque me deja su basura en mi vereda", comentó casi en silencio, y se ve que lo decía en serio, porque tenía esa mirada de resignación que no lo dejaba mentir.

Deliración 96: Sobre esos flacos que juegan al futbol.-

Siempre me llamó la atención que a nadie le llame la atención que esos pibes flacos, demasiado flacos y lungos, que se paran en ese y escupen cuando la pelota se va al lateral, se lleven las manos a la cintura, pero al revés, con los pulgares para adelante y los otro ocho dedos, generalmente, para atrás. Para mí, no sólo es rarísimo, sino, también, sumamente incómodo.

Deliración 79: Pasa que no tengo muchas ganas de escribir.-

Enroscado sobre la almohada, atorrante y epiléptico, Sambuceti duerme. Cada tanto gruñe. Cada tanto llora. Quién sabe qué está soñando. Afortunadamente los perros son mas bien pragmáticos y muy poco románticos. Sus anhelos no van más allá de la esperanza de un paseo largo, unas cuantas corridas a unos gatos, un par de ladridos, un encontronazo con otro perro, cagar, mear y después volver a casa, al departamento, y comer lo que comemos y dormir donde dormimos. Afortunadamente no pretenden más que lo que tienen, que lo que les damos. Afortunadamente no pretenden más de nosotros. La desilución sería inevitable.

Matsuo

Deliración 61: Comprobación de una hipótesis.-

Que trata del pobre tipo que en medio de una película le preguntaron por qué pasaba lo que pasaba y que en vez de responder con una trompada, interrumpió su catarsis, despertó de su trance, analizó rapidamente la situación y emitió una conclusión temprana e inevitablemente errónea y estúpida como quedó demostrado pocos segundos después por la propia película lo que determinó que al tipo no sólo le rompieran los huevos, sino que también se sintiese un pelotudo.

Matsuo

Deliración 6: La ironía del tisue.-

Donde mirase, papel higiénico. Sobre el escritorio, sobre el tele, en la repisa, sobre la mesa junto a los platos, en la cocina sobre la lata de galletitas, en la mesita de luz.
Por todos lados. Los rollos a medio usar, los bollitos usados, los pedacitos que desparramó el perro.
Donde mirase, papel higiénico. Menos en el baño.

En el baño, ese puto tubito de cartón.

Matsuo