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Mostrando las entradas de febrero, 2006

Deliración 12: Viento.-

Viento, tanto viento y tan fuerte por la calle que se lleva todo, las hojas y las semillitas esas puntiagudas y la tierra, tanta tierra que raspa tanto y no deja ver nada, ni las bolsas ni las cajas que pasan volando ni los autos ni los techos, nada, ni siquiera el camión que lo sorprende entre tanto viento tan fuerte que no deja nada a su paso y se lleva todo, la sangre, los dientes, todo.

Matsuo

Deliración 11: Como si fuese una pandereta.-

A mis espaldas el perro empieza con arcadas. Dejo de escribir, lo levanto y lo llevo a vomitar al baño. Pobrecito. Mientras limpio su enchastre baboso y amarillento descubro los pedazos de unas pesuñas de chivo de una suerte de pandereta que me trajo mi mama una vez y que se ve que anduvo masticando por estos días. El perro, mi mamá no. Me mira con carita de estar enfermo y sin querer me planteo la cuestión esa de la fragilidad de la vida y de cómo en un momento podemos estar durmiendo debajo del escritorio y al ratito nomás empezamos a vomitar pesuñas de chivo hasta morirnos en un baño que no llega a ser ni de dos por dos. Vuelvo a mi cuarto y por la ventana alcanzo a ver como mis vecinos se están tirando desde la terraza. Uno detrás del otro. No hacen ruido.

Matsuo

Deliración 10: El número.-

Tres con treinta y tres y treinta y tres y treinta y tres y treinta y tres y tantos tres tontos y tristes que no me da mas la calculadora.

Matsuo

Deliración 9: El cuento del pibe.-

El cuento del pibe empieza con el pibe subiéndose al tapial y termina con el perro muerto a cascotazos. Qué pasó en el medio nadie lo sabe con certeza. El pibe contó miles de historias distintas. La gente inventó otras tantas. Ninguna convence demasiado. Qué pasó del otro lado del tapial quizás nunca se sepa, y si se sabe, pues que ya ha sido contado, poco importa, pues que no ha sido creído. Por vocación de arcano, el hombre prefiere el misterio.

Matsuo

Cafrunístico 2: Oído.-

Originalmente publicado en la revista 5entidos nº: 2.-
Orson Cafrune creado por Matías Brasca y Mario Pozzo.-


_ Cafrune, esto me huele mal...
_ Malvisto, eso sería olfato, y hoy no tratamos ese tema.
_ No se haga el pistola y dígame por qué me hace trepar el tapial para entrar en la casa.
_ Pero, ¿usted tiene que quejarse de todo? No encontré la llave. ¿Cómo quiere que lo haga entrar entonces? Piense que es más romántico así, ¿qué sé yo? Venga que le presento a los demás.
_ ¿Los demás?
_YaquílotenemosdevueltaaCafruneingresandoporlapuertitaquedaalpatioooo...

vienedelamanodeunextrañodesconocidoquenosmirasorprendidoooo...
_ Ay, sí. El muchacho está claramente sorprendido Mac. Claramente no esperaba encontrarse con nosotros, claro.
_ Malvisto, le presento a Emerson MacMickey y Coty Buengusto, el dúo estrella del relato deportivo local.
_EmersonMacMickeyalzasumanocomoquiensaludaconuncomolevaMalvisto

encantadodeconocerlomuchogustoooo...
_ Eh... Mucho gusto... Coty, ¿cómo le va?
_MalvistoamagaaestrecharsumanoperoCotyseadelanta

ylosaludaconunbesoenlamejillaaaa...
_ Una pura formalidad, claro.
_ Vea Malvisto, se me ocurrió una idea fantástica.
_ ¿A ver?
_ ¿Por qué no trasmitir una película muda por radio?
_ ¿Lo qué?
_ Si, vea, ya estuvimos practicando. Coty, la película.
_ ¿Usted piensa transmitir una película muda por radio valiéndose de dos relatores de fútbol?
_ No, si no me busque a dos giles, Malvisto. Estos están instruidos, va a ver.
_Chaplinbajaporlasescalerasdelamanodelachica

enelpatiolospolicíaslodescubrenyselevanalhumoooo...
chaplinsueltaalachicacorreescalerasarribaperseguidoporlacana
saltabarandaesquivayutabesachicaysalealpatioooo...
enelpatiodescubreotropolicíapegalavueltaysubeporlasescaleraaaaaas...
enelprimerpisoesperanpolicíaschaplinseagacha
eludealqueloperseguíaquepasadelargochocayalcarajolosuniformadoooooos...
escalerasabajobesaalachicasalealpatio
yfrenteasusnaricescaeuncanadesdeelprimerpiso
escaleraarribaentrahabitacionprimerpiso
surteauncanaysaltaporelbalcooooon...
en el patio lo espera otro cana. ¡Coty!
_ Fijate vos como la figura policial aparece en todos lados, claro.
_Chaplinesquivaalcanabesaalachicaagarraunapantallaysedisfrzadelampara...
_ ¡Basta, por favor!
_ ¿Qué le pasa, Malvisto?
_ ¿No se dan cuenta? Lo están arruinando... no tiene gracia.
_ ¡Ve! ¡Es de lo más interesante!
_ ¿Qué es de lo más interesante? ¡Es un bodrio!
_ Precisamente. Es un bodrio. ¿Y a qué se debe, eh? Siendo ambos espectáculos audiovisuales, ¿por qué el fútbol es susceptible de ser transmitido radialmente mientras que el cine no? ¿Será una cuestión de simultaneidad entre los factores del binomio relato - hecho relatado? ¿Funcionaría entonces el relato radial de un mega estreno de Holliwood en directo? ¿No? ¿Sería entonces el cine un arte privativamente visual? ¿Sería admisible afirmar que el mismo puede ser mudo mas nunca ciego? Una película que inunde la pantalla con oscuridad absoluta por dos, tres, cuatro horas, durante las cuales sólo podríamos oír mas no ver, ¿dejaría de ser película? ¿No podría desarrollarse sonoramente la historia? ¿No existen medios, trucos y técnicas para contarla tanto auditiva como visualmente? Y no hablo de radionovelas y cosas por el estilo. No, no. No se confunda. ¿Eh? ¿Qué me dice? ¿Sería cine entonces? Y si no, ¿qué sería?
_ Fascinante...
_ Y... cuando una va al cine, claramente una va a ver una película. Una no va a escuchar una película, claro.
_ Y sin embargo lo hace, Coty. De lo contrario explíqueme por qué la gente se muestra reacia a ver una película muda.
_ De hecho, desde los comienzos del cine, ya desde las primeras exhibiciones, los dueños de las salas se dieron cuenta de que el ruido provocado por el motor del proyector resultaba molesto, monótono y aburrido, e incomodaba al público. La solución que se les ocurrió para mantener a un tipo sentado por más de una hora mirando una pared fue la de poner a otro tipo que tocaba el piano durante la proyección y así resultaba más llevadero y ameno. ¿Quién sabe entonces a quién se le ocurrió empezar a tocar melodías acorde a lo que sucedía en la pantalla?
_ Dígame Malvisto si no es una ocurrencia genial. Un aporte tan inocente, y sin embargo fue el detonante que permitió entonces el estallido del relato, co-relato, para-relato y meta-relato en el cine.
_ No sólo eso, es sabido que mucho de los estudios sobre montaje cinematográfico se basaron en los conceptos de ritmo, armonía, punto, contrapunto, y demás elementos derivados del análisis de las melodías.
_ Es fantástico, Malvisto. Una narrativa visual basada en una lingüística melódica. ¿Diríamos entonces que el cine estaría más ligado a la música que a otras artes? A propósito, ¿tienen hambre?
_ Sí, la verdad.
_ Claramente me vendría bien un tentempié, claro.
_ Voy a ver que encuentro en la heladera.
_Cafrunelevantasutrastegordodelsillónyavanzadecididohacialacocinaaaaaa...

quizásmotivadoporelcomentariodeMacMickeymeneasuscachas
demaneratalquesinofuesegraciososeríarepulsivooooo...
_ Fenómeno. ¡Mortadela! ¿Alguien quiere un sánguche?
_ Y dele... ahora… linda casita Cafrune. Muy limpita, muy ordenadita… sin libros dando vueltas… muy de revista, ¿no? Se parece a la casa de mi abuela casi… la verdad es que no me lo imaginaba viviendo en un lugar así…
_ ¿Qué dice Malvisto? Si yo no vivo acá. Desde que me echaron de la pensión estoy parando en lo de Zubrigen.
_ ¿Ah sí? Y entonces, ¿de quién es esta casa?
_ De una viejita que le alquila un cuarto a una parejita de recién casados, creo…
_ ¿Qué?
_ Sí, me parece que se fueron a ver una película… lo que son las cosas, ¿no? Ellos en el cine y nosotros en su casa hablando de cine… ya deben estar por volver…
_ Pero ¿usted no los conoce?
_ No, ¿qué gracia tendría entonces?
_ ¿Qué gracia? Cafrune, nos pueden meter en cana!
_ Precisamente. ¿Le gustan los filmes de suspenso?
_ Sí, pero ¿qué tiene que ver?
_ Que le estoy dando la oportunidad de vivir uno. Sí, ¿no se dio cuenta? Una situación cotidiana de pronto cobra dramatismo por una revelación inesperada, ¿no? Y encima, la cosa cada vez se pone mejor… o peor, depende de cómo se la mire.
_ ¿Qué quiere decir?
_Ruidosenlasescaleraaaaas...pasos...chancletas...

¡¡¡laviejitaestabajandoporlasescaleraaaaas!!!
_ Dios mío Cafrune, nos va a descubrir…
_ Usted escóndase, mientras no nos vea, no va a pasar nada… la viejita es sorda.
_ Michi, michi, michi…
_ Rajemos Cafrune, ¡rajemos ya!
_ No podemos. Mientras la viejita esté ahí no podríamos salir sin que nos viera. Es fascinante Malvisto: la viejita sorda buscando al gato y los merodeadores escondidos detrás de ella.
_ No es fascinante, Cafrune, es terrible. ¿Se da cuenta de que en cualquier momento vuelve la parejita?
_ Y no sólo eso… el tipo es cana.
_ ¡¡¡¿Qué?!!!
_ ¡Agáchese Malvisto!
_ Michi, michi… a comer michi…
_ ¿El tipo es cana, Cafrune?
_ Sí, ¿no es genial?
_ No, es cana. Nos va a cagar a tiros.
_ Usted me dijo que nos íbamos a centrar en el sonido, ¿no? Bueno, yo lo traje acá para que experimente por primera vez en su vida el suspense que supone el ruido de una llave introduciéndose en una cerradura. ¿Entiende?
_Escondidosdeunapobreviejecitaquedeambulaporsucasabuscandoasugato

paradarledecomeryquecomonoescuchanadanopresientepeligroalgunoooo...
_ Pero usted sí la escucha, Malvisto. Y cada michi de ella le resulta insoportable. Y sabe que si ella sigue buscando talvez lo encuentre a usted. Y usted se pregunta: ¿dónde está ese gato? ¿Por qué no aparece? Si apareciese, la viejita le daría de comer y después se iría a dormir y usted podría escaparse.
_ Michi…
_Peroelgatonoapareceeeee...ylaviejasiguemichiquemichiquemichi. ¡Coty!
_ ¡¿Dónde mierda está ese gato, Mac?!
_ Y usted sabe que en cualquier momento puede volver la parejita. Y usted sabe que el tipo es cana. Y usted supone que esta armado. Y usted escucha pasos que vienen de la calle. Y usted esta aterrorizado por la idea de que esos pasos se detengan ante la puerta. Aterrorizado por la idea de escuchar el tintineo de las llaves. Aterrorizado por la idea de escuchar la llave en la cerradura. El track-track de la cerradura que se destraba. El clack del picaporte que gira. El ñiiiiiiick de la puerta que chilla al abrirse.
_ ¡¡¡Basta!!!
_ Usted no ve el peligro, se lo imagina. Y eso es lo que lo hace tan terrible, pues que al imaginar entran en juego los miedos más íntimos. Y todo por culpa de un ruidito… un ruidito que por lo general pasaría desapercibido… que casi ni se escucha… un ruidito que todavía no escucho, pero que supone inminente… lo único cierto es una viejita sorda que busca a un gato… consecuencias perceptivas que se desprenden de la combinación de lo visto y de lo oído, de lo visto y lo no-oído, de lo no-visto y lo oído, y de lo aun no-visto y lo aun no-oído. Tratase de un juego que salta una y otra vez del campo consciente al inconsciente, y viceversa. ¿Entiende?
_ Sí, Cafrune, entiendo. Pero por lo que más quiera, ¡¡¡rajemos!!!
_ Ah, Malvisto, usted se cree cualquier cosa. Venga que le presento a la madre de Coty.
_ ¿Qué?
_ Que usted es un iluso... capaz que por eso le gusta tanto ir al cine. Se hace la película enseguida. Lo único que tuve que hacer para convencerlo fue hacer que salte el tapial. Venga abuela, venga. Dígame si no es adorable. Cómo me seduce ese perfume mezcla de jazmín y naftalina. Pituca... Salude, Malvisto.
_MalvistoledirigeunamiradallenadesorpresaeincredulidadaCafruneeeee...

bajalavistamiradeaquíparaallá
ycuandovuelveaalzarlasuexpresiónhacambiadooooo...
parecequelovaaputear. ¡Coty!
_ Y claramente será una puteada formidable. Habrá que preparar el oído, claro.

Deliración 8: La tragedia de un bolastriste.-

Llevaba una vida increíblemente aburrida. Terriblemente aburrida. Monótona. Pareja. Pajera. No hacia nada importante ni nada importante le pasaba. Si al menos alguien o algo lo rescatara de esa vida que llevaba. Pero nadie llegó nunca, ni nada le sucedió jamás. Decidió morirse y sentose a esperar. Descubriose inmortal.

Matsuo

Deliración 7: Confesión.-

No hay peor olor que el de un estornudo. Esa saliva en spray a una velocidad de 150 kilómetros por hora flotando en el aire contaminándolo todo. Es horrible.

Matsuo

Deliración 6: La ironía del tisue.-

Donde mirase, papel higiénico. Sobre el escritorio, sobre el tele, en la repisa, sobre la mesa junto a los platos, en la cocina sobre la lata de galletitas, en la mesita de luz.
Por todos lados. Los rollos a medio usar, los bollitos usados, los pedacitos que desparramó el perro.
Donde mirase, papel higiénico. Menos en el baño.

En el baño, ese puto tubito de cartón.

Matsuo

Deliración 5: Acto reflejo.-

El pie se elevó del suelo a unos treinta kilómetros por hora, inclinó el cuerpo peligrosamente para un costado y el talón casi le tocó el traste. Bajó la mano derecha y alzó la izquierda para contrarrestar el peso y mantener el equilibrio. Apuntó. Se sacó la chancleta y arremetió.
La pobre cucaracha ni la vio venir.

Matsuo

Deliración 4: EL CHANCHO.-

Folletín de terror, fantasía, ciencia ficción o de lo que salga…

1.-
Metió la mano dentro del tacho de basura y sacó un chupetín. Le quitó la pelusa y la yerba reseca de algún mate al paso y se lo metió en la boca. Era de coca. No le gustaba mucho pero no era un tipo muy delicado. Chupó, le pasó la lengua y por último escupió los restos de basura que habían quedado pegados. Le chifló al perro y siguió caminando por la peatonal.
Se sentó en un banco de la plaza y se sacó las alpargatas. El perro cayó en seguida con una laucha desastrosa entre los dientes.
Algunos tienen suerte, pensó el croto y siguió lamiendo su chupetín.
A sus pies, los dedos se juntaban y se separaban.
Elongaba.
Mordió el chupetín, masticó el caramelo y tiró el palito al cantero. Suspiró, estaba cansado.
Se calzó, se levantó y cruzó hasta el bar de enfrente. Pidió unos sobrecitos de sal, un pucho y fuego.
Volvió a la plaza. A su banco. Se sentó y empezó a murmurar. Se frotó los ojos, abrió los sobrecitos y desparramó la sal en el piso. Metió la mano en uno de los bolsillos y sacó un pedazo de vela mugriento y partido al medio. Prendió el cabo con el pucho, dejó que goteara un poco de cera y pegó la vela justo en el centro del dibujo. Levantó la vista hacia el perro, le señaló unas palomas y le gritó cache. Apagó el pucho al pie de la vela y garabateó algo con las cenizas. Se metió un dedo en la nariz, hurgueteó un rato y se sacó unos mocos. Duritos y pegajosos. Un tipo que pasaba alargó la mano para darle unas monedas, así que aprovechó y se limpió el dedo en la manga del saco del tipo cuando le manoteó la limosna.
El perro volvió al rato con lo que parecía una hamburguesa con plumas. Se la quitó de la boca y la exprimió sobre la vela. La llama se elevó y después se apagó. Un pachorriento humito negro comenzó a dibujar unos filosos signos de interrogación que el perro trató de tarasconear. Le devolvió la paloma y el perro se fue contento.
Se levantó y se lavó las manos en la fuente. La sangre salió. La mugre no.
Se secó con su bombacha rotosa y se volvió hacia el banco.
Ahí, sentadito, estaba el petiso. Le había robado la paloma al perro y se la estaba comiendo.
El perro lo miraba con bronca.
El petiso sonreía.
El croto se acercó.
El olor a podrido era insoportable.


Matsuo

Deliración 3: La dieta.-

Tanta hambre para un hombre hambriento. Qué clase de vida era esa? Caldito y suplementos vitamínicos. Quién podría llegar a soportarlo? Tanta hambre para un hombre hambriento.
Después apareció Maradona… y el tipo se inspiró. Lo que son las cosas.


Matsuo

Deliración 2: Fue en un Shopping.-

Estábamos en el ascensor y ella se agachó y la puerta justo se abrió porque era de esas automáticas y los pibes se quedaron ahí en el umbral mirándole el culo y yo los miré y les dije este culo es mi novia encantado y ellos se rieron y uno dijo mucho gusto, puedo darle la mano y yo le dije que si le daba la mano yo le daba una trompada que lo dejaba hablando pavadas durante cuatro días y ahí el vago me prepoteó y me dijo qué te pasa y me arrimó contra la pared y yo le metí un cortito en el estómago y ahí nomás mi novia entró a gritar y el otro me dio vuelta la cara de un sopapo pero yo alcancé a pegarle una patada en los huevos pero justo el vago al que le había pegado primero ya se había levantado y me puso un bollo en la nuca y me dejó tirado en el piso del ascensor y mi novia que gritaba y yo que por más que trataba no podía levantarme y los otros dos que me puteaban y la gente que se amuchaba alrededor de la puerta del ascensor que seguía abierta porque era de esas automáticas con sensores infrarrojos y se ve que detectaba que yo seguía en el piso con las patas afuera.

Matsuo

Deliración 1: Axioma.-

Cuando uno está solo y no puede dormir y lo único que hace es tratar de dormir y no puede y todo es silencio en el cuarto y nada es ruido y sólo de vez en cuando uno escucha algo que viene del departamento de al lado o de la torre de enfrente pero no logra percibir bien que clase de sonido es si se trata de un ruido un quejido o un llanto uno siempre tiende a pensar que están garchando.

Matsuo

Cafrunístico 1: Vista.-

Originalmente publicado en la revista 5entidos nº: 1.-
"Orson Cafrune" creado por Matías Brasca y Mario Pozzo.-

_ Ah ver, Cafrune... si le digo Cine, ¿usted qué me dice?
_ Que en mi vida fui al cine...
_ ¿Nunca?
_ Nunca...
_ Y entonces, ¿por qué acepto participar en estas charlas sobre Cine?
_ Necesitaba el dinero...
_ ¿Qué dinero? Si en esto no hay plata de por medio...
_ En realidad lo hice por la comida...
_ ¿Qué comida?
_ ¿Cómo? ¿No trajo facturas?
_ No.
_ Pero, ¿usted piensa que va a parasitarme intelectualmente a cambio de nada?
_ Y... sí.
_ Puta, me gano de mano...
_ ¿Entonces?
_ Venga, vamos de Zubrigen que debe estar mateando.
_ Y con las charlas de cine ¿qué hacemos?
_ Despreocúpese que Zubrigen es todo un cinéfilo.
_ ¿Ah sí?
_ Seh... ¿cómo le va Zubrigen?
_ Otra vez usted Cafrune, ¿qué quiere?
_ Zubrigen, éste es Malvisto, periodista...
_ ¿Periodista? ¿Qué paso? ¿Qué hizo ahora Cafrune?
_ No, nada, tranquilícese... venimos a charlar nomás...
_ La ultima vez que me dijeron eso termine en cana. ¿Quién carajo es usted?
_ Baje el cuchillo Zubrigen... y usted Malvisto preséntese, ¿quiere?
_ Martínez Malvisto, realizador frustrado... devine en cronista por razón de mi destino. Se me ha encargado la columna de Cine de una revista de generación espontánea y aparición esporádica, y como no se me ocurrió otra cosa, recurrí a Cafrune a fin de llevar a cabo una serie de diálogos que versaran sobre el tema.
_ ¿Que qué?
_ Que vamos a hablar de Cine...
_ ¿Qué cine?
_ Del Cine en general...
_ Ah, de los cines.
_ No, del cine como arte.
_ Y... ¿yo qué tengo que ver con todo esto?
_ ¿Malvisto?
_ Eh... Cafrune me dijo que a usted le gusta mucho el Cine.
_ ¿Qué cine?
_ Ningún cine, sino el Cine como arte...
_ ¿De qué carajo me están hablando?
_ De las películas, Zubrigen...
_ ¿Qué películas?
_ ¿A usted no le gusta ver películas?
_ Sí, ¿y?
_ Y bueno...
_ Y bueno ¿qué?
_ Permiso Zubrigen, le saco un biscochito, ¿no?
_ Si Cafrune, saque nomás... ¿y usted? ¿Qué me decía de las películas?
_ No, que vamos a hablar de las películas...
_ ¿Qué películas?
_ A ver... vamos por partes... ¿a usted le gusta ver películas?
_ Sí...
_ ¿Y qué películas le gusta ver?
_ ¿Qué sé yo? La que pasen por la tele...
_ ¿A usted le gusta ver cualquier película que pasen por televisión?
_ No, por lo general son un bodrio...
_ Entonces no le gusta ver películas...
_ Y no, la verdad que no...
_ Y entonces ¿por qué las mira?
_ ¿Y qué quiere que haga si no hay nada que hacer? ¿Quién es este tipo Cafrune?
_ A ver Malvisto, dígame... ¿qué es el Cine para usted? Porque es obvio que para nosotros no es más que un poco de luz sobre la pared o dos horas de tele, pero para usted... ¿por qué es tan importante? ¿Qué ve usted que nosotros no vemos?
_ ¿Qué veo?
_ ¿Un mate?
_ Eso Zubrigen, cebe mate...
_ ¿Qué veo? Veo todo, Cafrune, ¿entiende? el Alfa y el Omega... el Principio y el Fin... veo la nada inicial y que de repente estalla el Hágase la Luz a veinticuatro cuadros por segundo... y descubro universos ansiosos por mostrármelo todo... sus historias, sus tesoros, sus secretos... por mostrarme sus juguetes... y saben que tienen dos horas nomás para jugar conmigo... y me lo confían todo... y entonces mueren... y los veo morir... en mis brazos, ¿entiende? ¿Cómo no abrazarlos si te piden que no los olvides? Y entonces yo, confidente errante de tantos mundos que pudieron ser y ya no son, los sobrevivo... y me hacen eterno.... fíjese qué regalo... que oportunidad de curiosear otros sueños... que maravillosa tregua con la realidad...
_ ¿Mate?
_ Gracias...
_ Ahora... me pregunto, ¿no?
_ ¿Sí?
_ ¿Qué pasaría si...? ¿A ver? Imagínese que va al cine, ¿no? Que se acomoda en una butaca. Que se hace la oscuridad. Que se abre el telón. Y que se hace la luz. Pero que cuando la luz inunda la pantalla... un ojo, un único ojo, inmenso, gigantesco, lo mira fijamente y sigue cada uno de sus movimientos durante dos o tres horas... o mejor aún, que cuando se abra el telón, la luz se abra sobre la platea y que en lugar de pantalla haya un gran espejo... ¿qué pasaría?
_ No sé... no había pensado en eso...
_ ¿No destrozaría acaso el cristal de un pochoclazo desesperado?
_ Talvez... sí...
_ ¿Entonces?
_ Entonces ¿qué?
_ ¿Qué es lo que busca ver cuando va al cine?
_ Busco... busco ver lo que no soy...
_ Y talvez por eso le gusta tanto... una tregua con la realidad, una tregua con usted mismo...
_ No ser yo por dos horas...
_ Aprox...
_ Aprox, sí...
_ ¿Quedan más biscochitos Zubrigen?
_ No, pero me voy a fijar si queda alguna galletita dando vueltas por la casa, ahí vengo...
_ Vaya y vea...
_ Entonces... ¿la pasión por el cine vendría a ser la pasión por no ser uno mismo?
_ No se ponga así Malvisto... la animosidad por no ser lo que se es ni estar donde se está motiva toda manifestación artística, tanto por parte del espectador, como por parte del artista que busca mostrar lo que no es y trascender en otros como otro que no fue... buscar ser lo que no se es sin saber qué se es... como un chancho que mira a través del alambrado un jardín florido y suspira desde su chiquero por no ser abeja sin siquiera sospechar lo chancho que es... pero uno no es chancho por ser chancho sino por haberse hecho chancho... uno es la consecuencia de uno mismo... aunque no nos guste...
_ ¿Usted cree?
_ Y ¿qué sé yo?
_ Acá traje unas galletas viejas que encontré, manteca y mermelada...
_ Bárbaro Zubrigen...
_ ¿Sabe? Estuve pensando mientras hablaban y ¿sabe qué películas me gustaban?
_ ¿Cuáles?
_ Las de la Coca Sarli... me encantaban...
_ Ah, sí... yo me las vi todas en el cine...
_ Pero ¿cómo?
_ ¿Cómo qué?
_ ¿No me dijo que nunca había ido al cine?
_ ¿Dije eso?
_ Sí...
_ Y bueno, digo tantas cosas... no esperará que sea consciente de todo, ¿no? Si usted quería a alguien que se hiciera responsable de todo lo que dijese, se equivocó de persona... Orson Cafrune habla, y cuando habla dice, no dictamina... y sepa que decir por decir no tiene nada de malo, al contrario... ¿qué importa si lo que digo hoy contradice lo que dije ayer? Por falta de medios de validación uno se perdería de decir cosas tan extraordinarias... ya alguien se ocupará de fundamentarnos... la palabra no requiere justificación ni base empírica, la palabra necesita simplemente ser expresada y que cada cual la interprete a gusto y piacere... que otros opten por el silencio y la cautela... antes de atragantarme con una burrada prefiero toserla hasta escupirla al mundo completamente cubierta por la flema de mi ignorancia y de mi libre albedrío... si digo lo que digo, lo digo por una cuestión lírico genital, quiero decir que porque se me cantan la pelotas, y esa es razón suficiente para mi... ¿qué quiere? ¿Manteca?
_ Eh... no, mermelada...
_ ¿Mate?
_ Gracias...
_ Che... ¿Y al final?
_ Al final ¿Qué?
_ No... ¿Qué van a hacer con lo del cine?
_ ¿Qué cine?
_ Las películas...
_ ¿Qué películas?
_ Las charlas...
_ Ah... y no sé... veremos...