Deliración 528: Trompetita

Creo que se empecinó en ponerse de pie sólo para poder bailar a su manera, girando trompísticamente y quebrando la cadera en paréntesis tan extremos que parecen más bien signos de mayor y menor; cerrando los ojos y compenetrándose, asintiendo en trance y alzando los brazos: confiando en que la música la va a atajar.

Deliración 527: Gran promo, gran...


Cerré los ojos y de repente era tres, éramos tres, yo era tres; tres personas que no distinguía, que cambiaban, cambiaban constantemente; eran otros, éramos otros, yo era otros: unos otros en una transmutación constante... ¿versiones de mí? ¿de mi pasado, presente o futuro? Entonces, uno de barba, atlético y bien vestido se alzó entre el resto y mantuvo su identidad lo suficiente como para sonreirme, confiado y canchero; y, de repente, esa certidumbre aterradora: mi padre lo reconocería… a él, a ellos, a mí… si yo fuese otro (cualquiera de todos esos tantos otros, quiero decir), mi padre me reconocería…

Deliración 526: La infelicidad como estilo de vida


Algo que es cierto y comprobable, es que el 22 de agosto de 1979 nació en Rosario un tipo que eventualmente tipeó todos estos caracteres despreciando así cualquier otra posibilidad que se le hubo presentado en ese transcurso, definiendo así el destino de su vida por lo que restaba de la semana. A partir de entonces, como es costumbre, fue plausible de hacer cualquier otra cosa (o repetir lo mismo)… o quizás no. La incertidumbre ante tanto potencial es la que nos mantiene ansiosamente entusiasmados en esto de vivir con miedo a equivocarnos, desperdiciarnos y arrepentirnos.

Deliración 525: De vez en cuando

Fuimos un momento, una oportunidad; quizás una etapa, acaso toda una época. Imposible aprehender la vigencia de nuestro transcurso en tanto lapso ajeno. Sólo somos tiempo, así que aprovechemos la ocasión.

Deliración 524: Lastimero viejo y peludo

Supongo que querrían protegerle viéndole tan indefenso e insistiendo en etiquetarlo como distinto al resto, especial y raro, tan poco capaz de mezclarse y de adaptarse, convenciéndole de que su desinterés era sumisión, que su apatía era timidez y su vocación, capricho. Supongo que no tenían malas intenciones; sino, por el contrario, las mejores. Supongo que sólo estaban proyectando su propio desamparo ante tanta distancia propia del tótem. La cosa es que, con tanto miedo ajeno, creció con vergüenza y culpa, y el colapso de las estructuras fundamentales boicotearon sus pulsiones. Así fue que para justificar su incompatibilidad, buscó extranjerizarse en otros pagos; sin embargo, todavía le cuesta administrar su placer y tasar su existencia. Ergo, aún no sabe si vale la pena.

Deliración 523: Reclamos

Por un lado...

¿Por qué no me dedicaste mucho tiempo?
¿Fue algo que notaste en mí? ¿Algo que sobraba? ¿Algo que faltaba? ¿Algo que fallaba? ¿Acaso era tan aburrido?
¿Fue por culpa de alguien más? ¿Alguien que te reprimía? ¿Alguien que te alejaba? ¿Alguien que te requería? ¿Alguien que te cautivaba?
¿Fue por algun otro motivo? ¿Por trabajo? ¿Por necesidad? ¿Por instinto? ¿Por costumbre?
¿Por qué tanto de este sentir que no valgo la pena?

Por otro lado...

¿Por qué me dedicaste tanto tiempo?
¿Por qué no rehiciste tu vida? ¿Por qué no seguiste tu rumbo? ¿Por qué me tomaste como excusa? ¿Por qué hacerme responsable de tu estanque?
¿Por qué no fuiste mas egoista?
¿Por qué esa necesidad de sobreprotegerme? ¿De hacerme sentir indefenso? ?De burbujearme? ¿De asfixiarme?
¿Por qué tanto de este sentir que no puedo valerme por mi mismo?

Deliración 522: Hasta los huevos...

Inspector y compañero tomando café en vereda de bar. Gritos. Se vuelven sorprendidos. Vidriera de fiambrería contigua se esquirla. Cabeza de compañero estalla (ruido de sandía aplastada por rueda de auto). Inspector se escuda bajo mesa de plástico y desenfunda chumbo. Cuerpo de compañero cae a su lado. Se miran. No se escuchan disparos, pero gente se derrumba muerta o herida. Inspector coordina. Gente intenta acatar órdenes y busca esconderse como sea. En vereda de enfrente no hay herido alguno, sólo gente corriendo. Inspector alza vista, busca entre ventanas. Sospecha de tres. Descubre cañón de rifle asomándose entre cortinas de cuarto piso de edificio número 2124. Tirador dispara. Evita que gente escape. Pastorea. Cinco oficiales se acercan corriendo. Tirador dispara. Inspector coordina, cruza calle y entra a edificio junto con tres oficiales sobrevivientes. Oficial 1 sube por ascensor; inspector y resto, por escalera. Detienen sospechosa 1 que está bajando desde segundo piso. Oficial 2 se queda con ella, la somete y reduce. Llegan a cuarto, oficial 1 está esperando. Hay tres departamentos, uno con puerta abierta. Se meten, está vacío. Junto a ventana encuentran rifle. En piso, bomba estereotipo con reloj despertador y todo. Inmovilizados por pánico. Inspector... Inspector inconscientemente ecualiza su cognición y anula el ruido del mundo, sólo oye la respiración de los oficiales 1, 3 y 4 (a pesar de que éste permanece en el pasillo). Pero no le interesa... no oye la suya. Se concentra. Su respiración, su corazón... ¿dónde están? ¿por qué no los escucha? ¿Por qué no los siente? Escucha los otros, pero ¿dónde los suyos?  ¿Los suyos? Martita, los chicos... Los ve, los oye, los siente... Sus gritos, sus llantos, sus quejas, sus risas, sus voces... Ellos... Sus ellos y él... Su vida... Su legado... Su memoria... Ser sólo un recuerdo, nada más... Entonces oye su corazón contundente como una estampida y su respiración caliente expirando todo el dioxido de su cuerpo. Inspector... Inspector reacciona. Levanta bomba y la arroja por ventana. Oficiales se miran sorprendidos. Bomba estalla. Edificio se sacude y cimbronazo los desparrama por piso. Lluvia de vidrios y escombros. Gritos, gritos desesperados. Alarmas. Inspector se levanta, mira a oficiales. Están bien, todos están bien.

Inspector coordina: "Vamos a tener que inventarnos algo rápido y ponernos de acuerdo", dice tratando de controlar temblor en rodillas, "porque estamos hasta los huevos, muchachos..."

Deliración 521: Trascendiendo a cascotazos

La idea es, al menos, contar un poco nuestra historia; cosa que alguien la sepa, ¿no? Así no se desperdicia tanta existencia...

Deliracion 520: Ofendido

_ Me gusta coleccionar cosas… souvenirs, digamos. Cosas que me recuerden lugares, personas, momentos… Bah, no; que me recuerden no… No tengo problemas con la memoria; yo no me olvido de nada ni de nadie… Los souvenirs son para, no sé… Para mantener presentes a esos lugares, a esas personas… Para mantenerlos tangibles, ¿no? Reales… Más que para revivir esos momentos son para saber que fueron ciertos, eso… Me sirven para saber que estuve ahí; que yo estuve ahí y que no lo inventé, ni lo imaginé… Muchas veces confundo las cosas, tengo una imaginación muy vívida… Como que mi fantasía es muy cotidiana; y bueno, me confundo… Yo recuerdo todo, incluso mis sueños y los sueños que tengo despierto… Todo lo que ocurre y todo lo que se me ocurre… Yo lo recuerdo todo... Y por eso estos souvenirs son tan importantes… Mi colección, mi vida…

_ ¿Y eso es algo que supuestamente diría yo?

_ Sí, más o menos… Coloquial, pero con estilo…

_ Yo jamás diría algo así…

_ Pero eso no importa…

_ ¿Ah, no?

_ No, porque vos sos la inspiración, y yo te reinvento…

_ No entiendo…

_ ¿Qué no entendés?

_ Todo… Esto… ¿Qué es esto? ¿Un cuento? ¿Qué querés contar de mí?

_ No, más que cuento es… no sé… yo lo veo como una poesía casi, pero en prosa… un ensayo poético, eso…

_ No entiendo porqué… ¿una poesía? ¿Me estás haciendo el levante?

_ No, no; nada que ver… no es sobre vos…

_ ¿Cómo que no es sobre mí? Si me dijiste que escribiste eso sobre mí...

_ No, es que vos me diste la idea… Como el otro día contaste lo de tu colección y demás…

_ ¿Mi colección? ¿Qué tiene de raro mi colección? ¿Qué tiene de raro juntar cosas? Todo el mundo colecciona cosas… Vos coleccionas revistas; historietas, me dijiste… ¿Qué te importa que yo coleccione mis cosas? ¿Qué tiene de malo? ¡Nada! ¿Por qué vas a escribir algo sobre mí? ¿Qué me querés decir? Que soy raro, ¿eso me querés decir? Yo no soy distinto; ¡yo no soy raro!

_ No, pero no quise decir eso; no pensé que te iba a molestar… Es algo que escribí, nada más…

Deliración 519: Sereno 19

Manolo Dalma, el fiscal a cargo de la investigación, deja el informe sobre su escritorio. Pasa la mano sobre las gruesas carpetas que contienen todas las fotos y los reportes periciales. Kilos de papel, litros de tinta. Hace una mueca, suspira y alza la vista hacia Sergio Galván, el inspector adjunto.

_ Mire, Galván; todo bien con el taller de escritura que está haciendo, pero no le puedo mandar un informe confesional así al juez y usted lo sabe... Ya lo hablamos a esto...

Galván baja la vista un poco avergonzado y otro poco ofendido.

_ Bueno... es... es un borrador, digamos... El tipo ya firmó, pero...

Comienza a rumiar una disculpa, pero a medio camino se arrepiente y decide arriesgarse:

_ ¿Pero por lo menos le gustó?

Dalma resopla y mira para un costado, pedaleando con su pie derecho para calmar la ansiedad; aunque en realidad se trata de un gesto adquirido por la costumbre. Galván, de repente, anticipa una puteada; comienza a transpirar sus manos y se le seca la graganta. Sin embargo, Dalma lo sorprende con una sonrisa complice:

_ Sí, Galván..._ musita Dalma_ Me gustó mucho...