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Deliración 43: Milagro en calle 1º Junta.-

Cuando la nave cayó en el baldío de calle 1º Junta, se sucedió el milagro. A partir de entonces, todos los televisores del pueblo pudieron sintonizar cualquier canal del mundo, inclusive las señales codificadas, con una nitidez envidiable. La tripulación, eran seis, fue llevada al dispensario regional, pero como el médico de guardia se había ido a otro pueblo a atender un parto, los derivaron a lo del veterinario, y, hay que reconocerlo, el tipo hizo lo que pudo. La nave terminó en uno de los talleres, en lo del sucio Peralta me parece, y requirió de la asistencia de todos los mecánicos locales. La desarmaron completamente, analizaron las partes, pero no supieron como volver a armarla. Con el tiempo las partes fueron desapareciendo y cada uno les encontró una utilidad distinta. De la tripulación sólo sobrevivió uno, el más petiso. Como era flaquito y cabezón, todos le decían cucucita. Era callado, pero la gente lo quería. Le dieron un galponcito que quedaba detrás de la casa comunal y se ganó la vida haciendo algunas changas. Le pagaban con conejos, gallinas y, de vez en cuando, algún lechoncito. Por eso, cuando vinieron los tipos de Direct TV con sus promociones para ver el mundial, nadie se suscribió. Nadie. Ni siquiera uno.

Matsuo

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