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Deliración 47: Cerca de donde vivía antes.-

Hacía varios días que venía con la idea dándole vueltas por la cabeza, así que el sábado agarró la bici y se fue por Martín García hasta que llegó a la bajada; metió el cambio, la corona más grande y el piñón más chico, y se mandó pedaleando y gritando a lo loco. Nadie lo vio desintegrarse, molécula a molécula, partícula a partícula; sólo de vez en cuando, cuando está por llover, se escuchan los alaridos fugaces de un chico de nueve años que nunca dejó de reírse.

Matsuo