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Deliración 80: Otra versión de los hechos.-

Despertó enroscado y baboso, ahogado y cubierto de tripas que no reconocía, y empezó arrastrarse como podía por esa cañería angosta y carnosa, tan llena de venas negras, que apenas si cedía a su paso, desesperado por salir, atolondrado, amoratado y mugriento, y vio luz y sangre y pelos y una mano gigante que lo agarró de la cabeza. Y así, como si fuera poco, nació... y fue hermoso.

Matsuo