Deliración 87: A la marosca...

_ Y… que le podría decir… por ahora vengo esquivando los trazos de un destino escrito ya hace tiempo, escapando de una muerte celosa, despechada y encaprichada conmigo, tal vez ofendida, talvez golosa… sin molestarme siquiera en pasar en limpio este borrador garabateado en el que me convertí; corrigiendo todo aquello que se esperaba de mí; improvisando una vida extraordinaria…
_ ¿Y cómo cree que esas cualidades le serían útiles en este trabajo?_ preguntó, tras un largo silencio, el hombre de traje gris y anteojos gruesos del otro lado del escritorio echándole una ojeada al currículum de más de cuatrocientas páginas arrugadas. “Eso soy…”, había dicho cuando se lo entregó al comienzo de la entrevista, “…más o menos”.

Matsuo