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Deliración 94: Un novelón de aquellos.-

Solo, humilde y perverso, necesitaba querer y buscó a quién, asegurándose de que decididamente lo rechazara de antemano, y la amó por despecho. Persiguiola, acosola y abrumola. Hizo de su capricho una obsesión y se promovió mártir y víctima. Declaró a su amada como objeto de culto y procedió a arrastrarse, humillarse y dar lástima en público. Carismático entristecido, se hizo fama de soñador y se ganó la simpatía de muchos. Amenazó, entonces, con un suicidio fortuito y fue socorrido por miles. Ella, pobre vícitma colateral de un amor no correspondido, se descubrió un día, de pies escupidos, odiada por todos, abandonada y empujada a sus brazos. Sin otra chance, se obligó a quererlo y él, triunfante, se dedicó a hacerle la vida imposible, a menospreciarla y humillarla bajo el consentimiento general del pueblo.