Deliración 99: Le pintó el bajón, pobre.-

Caminaba cabizbajo mirando las baldozas rotas, los papelitos, la mugre, las cajas de forros tiradas en las cunetas y los forros anudados, resecos y usados, en canteros desastrozos y estériles, pensando en las frustraciones que cargaba y en como se lastimaba a sí mismo y en esa puta incapacidad de manifestar su furia y en esa terrible imposibilidad de herir a quienes quería herir y en ese estar perdido y desorientado y en esa lucha interna por encajar y no en las estructuras y en esas ansias de huir y en ese deseo de ser querido y en esa culpa y en ese odio y ese rencor y en ese amor no correspondido y saberse ignoto, intrascendente, prescindible, ajeno, anulado e incapaz de molestar siquiera.