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Deliración 124: Cuando ella habla.-

No dejan de sorprenderme la riqueza de su discurso y la sencillez de sus palabras y como las va hilando una tras otra en esa linealidad visual y tangible que abraza a todo aquel que la oye sin que lo sospeche siquiera. Mezcla su fantasía con lo cotidiano y la alegría con su dolor. Ella, triste, me cuenta sus sueños y yo, fascinado, la escucho.