Deliración 138: La nena se llamaba Inés.-

La amó tanto que llamó a su hija con su nombre, a pesar de que su marido prefiriera algo más parecido a Raquel o Mónica, sin siquiera sospechar algo al respecto, pero es que su esposa estaba tan emocionada con esa nena que cómo no iba a darle con el gusto.