Deliración 142: Marketing de una muerte anunciada.-

Desesperado y sin un mango, sponsoreó su suicidio para darle la posibilidad, no de un futuro, sino más bien de un breve presente a su familia, mas terminaron cagándolo como estaba acostumbrado. Nunca se enteró y murió contento contra el pavimento de calle Ayacucho con su remera blanca sponseoreada empapada de sí mismo.