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Deliración 146: Por calle Chubut, frente al Cassaffousth.-

Flaca, alta y negrita, una perra pistola y muy pituca empollaba sus cachorros en un nido de hojas amarillas que el otoño y la señora de la esquina habían amontonado cerca de la vereda. Su macho y padre de algunos de sus vástagos la observaba enamorado desde lejos, sin poder acercarse pues que lo tenía prohibido, mas protegiendo sus intereses, los de ella, los de ellos y los suyos; salvaguardando sus vidas con la ferocidad de todo petizo camorrero, correteando a todo cuadrúpedo que se les acercara sin importar la bondad que demostrara. Cada tanto, niños y ancianos de la raza de los bípedos acariciaban a su amada y abducían alguno que otro de sus retoños. De a poquito, primero los machitos y luego las hembritas, fueron desapareciendo y sólo quedaron ellos, solos, tristes y distanciados, cumpliendo simplemente con su destino y juntando fuerzas para seguir caninamente con lo poco o lo mucho que les quedaba de vida.