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Deliración 150: Pajero viejo.-

Había aire en las cañerías y el semen se diluía salpicado por ese agua coagulada por el sarro que estallaba espasmódicamente contra la bacha de porcelana. La vergüenza y la humillación conformaban su método cotidiano de flagelación, y después la nada y el vacío y el cuerpo sobre la cama frente al televisor y esa voluntad avocada a una nostalgia de memorias fatuas y todas esas alternativas que su cobardía se negó a elegir y todos esos otros presentes que imaginaba junto a todas esas otras ellas que nunca conquistó y ni siquiera invitó a salir y ese llanto ahogado por ese carácter impuesto y acatado y esa tristeza fingida y esa nueva excusa de la cual debía convencerse para convencerlos a todos y así seguir así, en la cama, junto a ella, y ya sin libido alguno.