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Deliracion 153: Con ganas de decírselo a la bandeja de entrada...

Cuando ya me había convencido de mi olvido y tu desdén, escribiste, no mucho, unas líneas apenas, dando señales de vida tan sólo; y entonces todo, mi todo, se derrumbó de nuevo: mi costumbre, mi rutina y mi familia; mi esposa, mis hijos y los perros, ese todo que es nada, esa mentira que construí a la sombra de mi ilusión a tu lado, juntos; esta realidad tan lejana y tan poco parecida a la que soñé sin que siquiera los sospecharas; mediocre, infeliz y consuetudinario, enamorado de una fantasía, de mis ideas, imaginándonos, reinventándote, cobarde y consciente de que esta otra mentira, mi mentira fundamental, es la que me mantiene con vida.