Deliración 158: La razón de Cantinflas 05

Mediodía, todos los días: el boliche de los Zubriggen con el comisario y la fauna local. Gringos, transpiración, milanesas, pucheros, costeletas, vinos, aperitivos y cervezas; pocas ensaladas y mucho puré. Tablones sobre caballetes sobre tablas de madera sobre la tierra. Risas, historias, anécdotas, aventuras, minas, jodas, fiestas, chismes y secretos. Con quién, a qué edad, de qué edad, de qué manera y cuántos eran. Risas, cuernos y unas pocas peleas.

Comparten mujeres que comparten sus hombres.

Cantinflas escucha. No tiene historias que contar. Se ríe y acompaña.

“Sólo las feas se salvan”, dicen, y Cantinflas escucha...