Deliración 163: La razón de Cantinflas 10

"Ahora está a salvo", declaró, tiempo después, Cantinflas ante el juez que entendía en la causa, sin entender muy bien porqué lo decía, y agregó quedamente, como hablando consigo mismo en un esfuerzo por convencerse para luego guardar un silencio que no quebraron ni golpes ni picanas ni los punzones ni las violaciones que siguieron en el penal ni el llanto nocturno en su celda ni la incursión que culminó con la sábana entorno a su cuello, "sólo las feas se salvan".