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Deliración 169: ¿Y qué hay de mí?

"¿Y qué hay del resto, de los demás, de los otros? Ellos, todos aquellos, ¿qué hay de ellos? Y no hablo de nombres y apellidos, no es una cuestión de memoria, agendas ni aprehensión cognitiva alguna, hablo de sus vidas, de sus sentires y sus dolores; hablo de la incapacidad humana de percibir el mundo más allá de nuestras terminaciones nerviosas; el resto, los demás, los otros, sólo son cuando su existencia impactan contra nuestros sentidos; sólo existen si los siento y, por ende, constituyen un universo de entidades funcionales a mi percepción, más no a mi voluntad; el universo existe sólo para sustentarme vida, mas reniego de mi calidad de testigo y me reafirmo protagonista. La vida no debe ser otra cosa más que la manifestación suprema del egoísmo. No puedo negarte la vida, pero puedo borrarte de la mía mirando hacia otro lado. ¿Y vos? Vos hacé lo que quieras", dijo y arrancó su Siambreta para luego desaparecer de esa esquina de Avellaneda y Bedoya. Ella, por su parte, eligió no dar por respondida su interrogación original y optó por recordarlo dedicándole todo su cuarto a sus fotos y a los peluches que le había regalado.