Deliración 199: Tres - El pensionista perpetuo 1.-

El pensionista perpetuo, a quien el fugaz había confundido con maestro, resultó alumno perenne de la Universidad de Lomas capaz de dar cátedra libre en la materia Frustraciones. Había tenido una próspera fábrica de pan o panes dulces que había decidido cerrar en tiempos de debacle, cansado de perder plata y predispuesto a vivir de sus ahorros. Finito y encorvado, de andar lento, mirada triste y sonrisa permanente, almorzaba todos los días en una rotisería cercana y cenaba todas las noches té con leche y galletitas de agua con dulce barato. En síntesis, un buen tipo que se hacía viejo y se sentía demasiado solo.

_ Y es raro ser testigo de cómo los sueños quedaron atrás y dejaron, en cambio, esta realidad para nada incómoda, tan única y cotidiana, para nada extraordinaria y, sin embargo, tan inusual; una costumbre tan parecida al amor que uno no sabe si se trata de simple cariño o mero desinterés_ manifestó una vez preguntado por su esposa y resto de familia, todos ellos citadinos de la Reconquista.