Deliración 212: Dieciseis - Tocía demasiado.-

Tocía demasiado, estaba flaco y se alimentaba de su propia flema.

Tenía frío y siempre estaba transpirado.

Tenía los pulmones llenos de esputo reprimido y los sentía pesados como dos sachets de mercurio que presionaban sobre su pecho y le aplastaban el abdomen y las tripas.


El agua le raspaba la garganta y, como le picaba, se rascaba con la lengua. La retorcía y estiraba hasta donde llegara, ahí, cerquita de la epiglotis. Entonces comenzaban las arcadas, y cada tanto, vomitaba. Como comía poco, muy poco, sólo vomitaba bilis y agua, ese agua que raspaba.