Deliración 281: Peralta & Muniagorri contra lo muerto vivo...

59.-
Segundo ataque de los finaditos al rancho.

El rostro aterrorizado de Muniagorri cubierto por manos destrozadas que se afanan por arrancarle la piel.

PERALTA

Muniagorri!!!

El rostro aterrorizado de Peralta cubierto por manos destrozadas que se afanan por arrancarle la piel.
Plano cenital: Peralta y Muniagorri sumergidos en una mar de brazos semicarcomidos. Rápidamente desaparecen entre los cientos de muertos vivos que invaden la estancia.
Entonces se escucha el estallido de una escopeta. Luego otro. Finaditos volando en pedazos. Peralta y Muniagorri, cubiertos de sangre y con la ropa hecha jirones, comienzan a abrirse paso a los tiros y a los culatazos.
Muniagorri logra subirse a unos bultos.
Peralta se arrincona contra una pared cercana al fuego.
Muniagorri descubre que se quedo sin cartucho alguno, y comienza a buscar algo con que protegerse. Descubre una pala. Empieza a los palazos nomas.
Peralta, acorralado, tumba toda la estructura tipo parrillero con grill y Malenita al espiedo y el fuego se desparrama por todo el piso de la sala. Finaditos en llamas por doquier.
Muniagorri, entre palazo y palazo, descubre en una estantería unas cajas de municiones. Comienza a saltar entre bulto y bulto, entre mesa y mesa, para alcanzarlas.
Peralta trata de quitarse de encima a los finaditos en llamas pero son demasiados. Opta por meterse en la chimenea, todavía caliente por haber estado expuesta al fuego, y mientras se arrastra chimenea arriba se quema y tose y llora por el humo que lo ahoga.
Muniagorri pega un salto para alcanzar la estantería, pero los finaditos lo atajan en el aire. Sin embargo logra golpear la estantería haciendo volar a las cajas dispersando los cartuchos por el aire.
Peralta desesperado se arrastra chimenea arriba. Esta casi ahogado y el pasaje se hace cada vez mas estrecho. Entonces siente como un finadito en llamas se aferra a sus pies.
La puerta del sótano se abre y emerge Patricio, cubierto de sangre, y comienza a arrastrarse entre el quilombo de finaditos, mugre, sangre y las llamas.
Muniagorri, por su parte trata de zafarse de los finaditos a los palazos.
Entonces uno de los cartuchos estalla entre las llamas.
Estallido de finaditos.
EL finadito en llamas desgarra las piernas de peralta y le muerde los pies. Peralta chilla desesperado y trata de zafarse a las patadas, mientras trata de seguir arrastrándose por la chimenea.
Los cartuchos dispersos por el suelo estallan uno tras otro.
Finaditos y basura volando por doquier.
Muniagorri se afana por zafarse de unos finaditos y alcanzar un cartucho tirado a unos metros de distancia, en el fuego. Logra alcanzarlo. Sonríe con satisfacción. Entonces el cartucho explota en su mano. Muniagorri chilla del dolor y se mira desesperado y sorprendido lo que una vez fue su mano. Entonces un finadito se le cuelga a la espalda y le muerde el cuello. Desesperado, Muniagorri, lo golpea con su muñón. Un par de dedos todavía le cuelgan de la mano destrozada, y con cada golpe, el finadito trata de mordérselos, pero no llega.
Patricio lucha por arrastrarse entre el quilombo, tratando de esquivar los estallidos de los cartuchos y los pedazos de muertos vivos que tratan de atacarlo.
Peralta junta fuerzas y le da una patada con el talón en la cabeza del finadito en llamas. Este, por el golpe, pega el tarascón y le corta los dedos del pie que sujetaba. Peralta logra zafarse a los gritos y se escabulle chimenea arriba.
Muniagorri cae sobre unos bultos, y sobre una lona encuentra unos cartucho. Los agarra, carga desesperadamente la escopeta con una mano, se la apoya en el hombro, le mete el caño en la boca al finadito que le masticaba la oreja y dispara. La cabeza del finadito vuela por los aires. Muniagorri se vuelve, con el cuerpo del finadito como mochila y comienza a abrirse paso nuevamente a los escopetazos.
Peralta surge por el agujero de la chimenea tosiendo y llorando. Se echa agotado sobre el techo del rancho y trata de recuperar el aire.
Entonces una viga se parte.
Muniagorri levanta la vista y ve como el techo se le viene encima.
Peralta se levanta de un salto para evitar ser tragado por las llamas.
Muniagorri se vuelve hacia la ventana bloqueada y vuela los tablones de un disparo.
Peralta corre a toda velocidad tratando de no tropezar sobre el techo que se desmorona.
Muniagorri salta y cae fuera del rancho.
Peralta salta hacia un paraíso seco cercano. Se clava las ramas y se golpea contra el tronco. Cae al piso con un ruido seco “UFF”.
Muniagorri se levanta cansado y se vuelve, descubre entonces que todo el rancho esta en llamas y cayéndose a pedazos. Baja la vista y levanta una ceja sorprendido. Alza el brazo con la mano destrozada hasta tenerlo a la altura de los hombros. Una cabeza de un finadito esta masticando uno de sus dedos. Resignado la agarra de los pelos y pega el tirón. El finadito se queda con los dedos en la boca. Muniagorri ni se queja, sino que suelta la cabeza y cuando esta cayendo le pega una patada y la manda al medio del rancho.
Entonces escucha el grito de una voz humana a sus espaldas.

DOMINGUEZ
Zulema!!!!!!!

Domínguez corriendo desesperado directamente hacia el rancho.

DOMINGUEZ
Zulema!!!!!!!!!!!!!

Deja la caja de herramientas y su arma sobre el césped, y corre hacia el rancho en llamas, pasando al lado de Muniagorri sin notarlo casi.
Muniagorri descubre entonces, del otro lado, a Peralta bajo el paraiso. Avanza agotado y mutilado hacia el, todavía con el cuerpo del finadito como mochila.

DOMINGUEZ
Zulema!!!!!!! Zulema respóndame, Zulema!!!!!

Domínguez cae de rodillas llorando desesperado. Un par de finaditos emergen tambaleantes de las llamas.

MUNIAGORRI
Peralta?


PERALTA

Mmm.. Mu... niagorri?

Muniagorri levanta a Peralta y lo apoya contra el tronco del paraíso. Muniagorri se sienta a su lado. Se quedan mirando a Domínguez.

DOMINGUEZ
Hijos de puta!!!!!! Finaditos hijos de puta!!!!!

Domínguez agarra un tronco del piso y comienza a usarlo como garrote contra los finaditos. Estos caen, pero se vuelven a levantar. Son pocos y están destrozados y cubiertos de llamas.
Muniagorri le golpea el muslo a Peralta para llamarle la atención y señala con el muñón de su mano a Domínguez.

MUNIAGORRI

Este... este será... de los gringos, Peralta?


PERALTA

Sera...


MUNIAGORRI

Sera nomas...

Muniagorri levanta su escopeta y abre el caño. Vacio.
Baja la vista como cansado y resignado.
Entonces Peralta le golpea el muslo para llamarle la atención.
Muniagorri lo mira. Peralta mete la mano en el bolsillo y saca unos cartuchos. Se miran y empiezan a reírse.

DOMINGUEZ
Zulema!!

Domínguez a los palazos con los finaditos en llamas.

DOMINGUEZ
Zulema!!!!!!

Entonces uno de los finaditos estalla. Domínguez retrocede sorprendido.

PERALTA
Más... más para la izquierda Muniagorri...

Domínguez se vuelve y descubre a Peralta y a Muniagorri apuntándolo con la escopeta apoyada sobre las piernas.

MUNIAGORRI
Ahí, a ver?


DOMINGUEZ

No...

Las piernas de Domínguez estallan en pedazos. Domínguez cae de bruces chillando de dolor.
Peralta y Muniagorri se miran y se ríen satisfechos pero muertos de cansancio.
Los finaditos se abalanzan sobre el cuerpo de Domínguez y comienzan a desgarrarlo y a comérselo.
Peralta y Muniagorri, echados sobre el tronco del paraíso, miran el espectáculo satisfechos.
Entonces, una voz boba brota de la oscuridad.

MARTINCITO
Mama!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!

Peralta y Muniagorri se vuelven para descubrir a Martincito corriendo a toda velocidad hacia el rancho, cargando los bidones de nafta sobre un hombro y el machete en el otro.

DOMINGUEZ
Martin!!!!!!! Martin!!!!!!!!!!!!!!

Domínguez alza su mano carcomida hacia Martincito, implorando por ayuda. Martincito se choca a algunos de los finaditos, pero no detiene su carrera hacia el rancho.
Peralta y Muniagorri se apresuran a cargar otra vez la escopeta.

MARTINCITO
Mama!!!

DOMINGUEZ
Martin!!!


SEQUEIRA
Martin!!!

La voz de Sequeira retumba en la noche.
Martincito detiene su carrera y se vuelve.
Peralta y Muniagorri se paralizan y levantan su vista. Están pálidos y aterrados.
Sequeira se asoma al radio de luz que emana el rancho en llamas. En una mano, un bidón con nafta, en la otra, el paquete.

SEQUEIRA
Martin... vení para acá!!!


DOMINGUEZ

Sequeira!!! Sequeira ayúdeme!!!

Sequeira baja la vista hacia Domínguez.

PERALTA
(en voz baja)
Muniagorri... ahí esta Muniagorri...

Muniagorri esta completamente paralizado.

DOMINGUEZ
Sequeira!!! Por favor!!!


PERALTA

(en voz baja)
Ahí esta Muniagorri, dispárele... cargue y dispárele...

Muniagorri permanece inmóvil, mirando fijamente a Sequeira.
Sequeira levanta la vista de Domínguez desinteresado.

SEQUEIRA
Martin... vení...


MARTINCITO
Mama...


PERALTA

(en vos baja)
Aproveche que no nos vio, Muniagorri... dispárele... cargue y dispárele...

Muniagorri permanece inmóvil.

SEQUEIRA
Vení carajo!!!!


MARTINCITO

Mama!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!

Martincito se vuelve y desaparece entre las llamas.

SEQUEIRA
Martin!!!!!!


PERALTA

Cargue, carajo...

Peralta se apresura en quitarle la escopeta de las manos a Muniagorri y carga.
Clack.
Sequeira se vuelve sorprendido y descubre a Peralta apuntándolo con la escopeta, esforzándose por levantar el arma sin la ayuda de Muniagorri.
Peralta dispara.
Sequeira se cubre con los brazos como acto reflejo. Los perdigones hacen volar tierra a un metro de Sequeira.

PERALTA
Muniagorri!!!

Sequeira suelta el bidón y se desespera por buscar su revolver en el cinturón.

PERALTA

Ayúdeme Muniagorri!!!

Peralta dispara otra vez.
Sequeira vuelve a cubrirse con los brazos como acto reflejo.
Peralta falla.

PERALTA
Mierda...

Sequeira abre los ojos, descubre que esta ileso y mira hacia donde están Peralta y Muniagorri. Los descubre cansados, resignados y con el arma sin cargar.
Muniagorri se vuelve hacia Peralta.

MUNIAGORRI
Peralta...


PERALTA

Cagamos Muniagorri...

Sequeira sonríe y levanta su revolver. Se toma su tiempo para apuntar.

MUNIAGORRI
Peralta... soy puto, Peralta...

Peralta se vuelve hacia Muniagorri sorprendido.

MUNIAGORRI
Soy puto... me gusto...


SEQUEIRA

Putos de mierda...

Peralta y Muniagorri se vuelven hacia Sequeira.
Esta a pocos pasos de ellos, apuntándolos con su revolver. Sonríe.
Click.

SEQUEIRA
Ahora van a probar algo que les va a gustar...

Entonces el rancho estalla.
Negro absoluto.
Las ruinas del rancho, en llamas.
Cuerpos, maderas y porquerías desperdigadas por el campo