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Deliración 316: Tufo...

El ventiladorcito de morondanga de la computadora genera un ruido insoportable. El mate está lavado y frío. Sobre el escritorio hay una jirafa y una llama tejidas con lana, un loro de madera, un chanchito de peluche sobre un resorte y una trincheta escondida entre las biromes. Me duele la cabeza y los perros roncan a mi alrededor. Hace tres días que no puedo escribir ni una frase siquiera y estas líneas no hacen la excepción. Estoy vacío... no quiero escuchar música, no quiero ver películas, no quiero leer libros; sólo quiero escribir... necesito sacar ese algo que esta dentro mío y que no me deja seguir adelante... necesito escribirlo, pero no sé cómo hacerlo, no sé cómo abordarlo... no puedo exteriorizarlo. Y lo que más me preocupa es que talvez, y no sólo talvez, no quiera exteriorizarlo ni materializarlo ni aniquilarlo... talvez, y no sólo talvez, no quiera deshacerme de este dolor, de este vacío y de este diario no valer nada... talvez, y no sólo talvez, no quiera seguir adelante con mi vida, equivocarme a mi manera y no hacerlo sólo para contradecir a los otros... quiero escribir y no puedo, simplemente porque no me lo permito...