Deliración 331: Por las noches...

Los críos trepaban por los techos para morir a gritos ante los aullidos desesperados de los siervos que caían afónicos y rendidos a los pies de sus amos, mayordomos del resto, que fumaban sus tilos en grageas para dormir indiferentes a sus sueños y a la bocina del tren no tan lejano y a los pasos en el techo y a las celosías que cedían y al cristal que estallaba y a los aullidos vacíos y aterrados y a esa cerradura que crujía y a los disparos que salpicaban en paredes y cielorraso y a las respiraciones roncas y flemáticas que se detenían a tan sólo dos pasos de sus camas...