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Deliración 332: Para seguir viviendo...

"Mi estimadísimo endrogólogo entendido en términos farmacológicos, tiene algo que me dea y me permita continuar con esta pantomima de trabajo, remuneración, alquiler, comodato de afectos y lagunas emotivas?", preguntó compinche y sometido... "Pero por supuesto, mi queridísimo impaciente a quien llamaré neurótico compungido por puro capricho soberano; hoy en día no hace falta morir para hacer algo de nuestras vidas, vea pues, le prescribiré entonces un delicioso cóctel de histerias tempranas, perversiones cotidianas y obsesiones banales que le permitirán seguir soñando sus sueños inocuos, sin que estos generen anhelos ni despierten su dormir de sonámbulo funcional y socialmente eficiente", respondió garabateando sus prescripciones proselitistas. Ay, y pensar que si estuviésemos en mi pueblo, seguramente el tipo le hubiese llevado un lechoncito para agradecerle...