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Deliración 346: Como coagulados...

Poco quedaba por decir... el amor se había acostumbrado a ver televisión desde la cama y a guardar silencio en la mesa, a compartir amistades ajenas y programar el resto de sus vidas sin presente. Dormían de la mano, sin sueños, como con miedo a perderse durante la noche. Necesitaban un cambio, pero las opciones les aterraban.