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Deliración 393: Las hormigas
Inundación y rituales 1

Inundados; pelos y telarañas por la estancia estancada, oscura y profunda. Me sofoco y despierto. Solía ser tarde ya, y el calor y la humedad se filtraban por las persianas. El presente se repetía a rajatabla; el mundo, la televisión y la ducha... aunque no siempre en el mismo orden.

Abrir la canilla del lavamanos y la de la bañera para que la presión encienda el calefón; luego cerrarlas y abrir el paso de agua de la ducha. Desnudo, esperaba. Por las rejillas de la ventilación aún me llegan los secretos de los otros departamentos. En ese hoy, alguien cantaba y era una mujer. Cerré los ojos y extendí la mano; una lluvia tibia de verano y ella de espaldas. Era otra ciudad, otro tiempo. Mis dedos golpearon el champú y desperté de nuevo.

_ No me queda otra que bañarme_ comenté en el silencio del baño sin eco ni reverberación quizá esperando una respuesta.