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Deliración 394: Las hormigas
Inundación y rituales 2

Ya no teníamos cable y la televisión local se suicidaba con la programación que garroneaba del trece, telefé y américa; por lo que mi mundo amanecía por las tardes cuando se encendía el monitor de la computadora. Spam, mails, noticias y clasificados; pescar clientes, mendigar trabajo y la desesperación de ver pasar el día sin haber generado un centavo... y nada más estúpido que reclamar una paga por internet...

Y de repente, la nostalgia por esa frustración a sueldo... si tan sólo me hubiesen despedido...