Deliración 406: Aburrido

Quien lo hubiese pensado? De nuevo y de repente, tan cansado que ni ganas de suspirar quedan. Es una suerte de gripe existencial, sin temperatura ni otros síntomas más que el olvido del placer que insiste a pesar de todos los esfuerzos por curarme. Desgano y desinterés... Del otro lado de la ventana, un horizonte de terrazas emparchadas, cables y antenas. Ya nadie se asoma a los balcones, ni siquiera para fumar... y cuanta necesidad tiene uno por no sentirse tan solo en esta tristeza.