Deliración 419: Magia

Parece que había bronca con el mago porque el tipo andaba con una prima de uno de los payasos. Era una nena, de unos 15 años, y ya varios la deseaban; pero el mago era entrador. Ese día habían salido a pasear por el centro en bicicleta, ella parada en el portaequipajes, con la pollerita al viento para que todos le vieran todo y el mago, aprovechando que podía manejar sin manos, le sujetaba la pantorrilla con una y con la otra le acariciaba los dedos que ella apoyaba sobre su hombro para mantener el equilibrio. Tomaron Fernet con coca y unos helados de palito; y, según cuentan los que no saben, se revolcaron en un parque con eucaliptus, cerca de la estación de trenes. Cuando volvieron al circo, ya era hora de presentar su acto. El mago se encontró con que habían escondido su cofre de trucos. Sin dudarlo, improvizó un acto mediocre y más entrada la noche salió en su bicicleta, con un cuadernito y un album de fotos. Denunció a aquellos de quién sospechaba y, en menos de una semana, todos desaparecieron.