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Deliración 421: Las llaves...

Una de tantas, pero de esas en la que me quedé encerrado afuera, tuve que trepar por la pared, de ventana en ventana, para llegar a la mía, que quedaba en el primer piso del edificio, pero que sin embargo era alto, y tanto que por las columnas y cornisas no alcanzaba a sostenerme en firme como para hacer palanca y forzar la persiana de aluminio; así que salté al piso y por la misma vereda, pero volteando a la cuadra me presenté en la comisaría y en cueros, y pedí por una escalera una vez explicada la circunstancia. Como que me miraron con sorpresa, pero asintieron señalando con la birome por encima del hombro dicéndome: 'por el garage, al fondo', que fue donde la encontré, y cuando me estaba yendo; en patas y con la susodicha al hombro me dijeron: 'pero no serás choro vos, no?'; lo cual negué con presteza. Así trepé a, en ese entonces, mi casa; forcé apenas la persiana, salté la ventana, busqué mi copia de las llaves, calcé mis alpargatas, vestí una remera y salí a devolver la escalera. De ahí, me fui a sacar unas pelis al video...
Mi vida es emocionante, pero carece de remates...