Deliración 432: En la ciclo-vía del parque, bajo los paraísos...

Sonreías con la mirada y no con los labios; eras una sorpresa constante. Eras rara, demasiado. Callabas mucho y te gustaba jugar con mis manos. Me calzabas tus auriculares y te empeñabas en musicalizar mis paseos... o es que acaso tarareabas o cantabas o es que acaso me sonreías normalmente y sólo me acariciabas, como si fuese una mascota... o es que acaso sólo me limpiabas y me bañabas y me paseabas. Era tu trabajo, sí, y duraste poco; pero se te extraña tanto. No recuerdo mucho... en general, me refiero; y sólo te reinvento para mantenerte conmigo... es una disciplina, como tratar de mover los dedos, tratar de alzar las piernas, masticar, respirar y tratar de no llorar demasiado.