Deliración 438: 3 de 3...

Tipeó su nombre, el de ella, basado en una constante de belleza estadística, resultado de una muestra total de dos sujetos anteriores. El sistema devolvió su contacto (el de ella) entre otros no tantos ni tan diversos, y la mera curiosidad locativa hizo que lo seleccionara (a ése, tan único, temporal y volatil como el resto) con un doble click y le escribiese un hola sencillo y un cómo andás apenas cordial. Esa ella, la de ese entonces, la de ese lugar, respondió minutos más tarde de manera escueta, pero retrucando con la misma pregunta y agregando unos dos puntos con parentesis. Quizás fue la sorpresa de la gestalt, pero, de alguna manera, la charla se extendió durante horas, casi toda la noche y luego por meses y consecuentemente por años. Hubo otras, es cierto, resultado de busquedas similares; pero hubo algo en ella o quizás en él, en esa ausencia de contacto, en la insistencia de ambos, en los chistes y el silencio... algo... Quién sabe? Quizás haya sido sólo su nombre, el de ella, el mismo de las otras, tan estadísticamente hermoso que resultaba imposible no enamorarse.