Deliración 441: Matutino...

Acaricia los cardos con las yemas y decide despertarla revolviendo con el índice, pero sólo apenas. Ella sonríe y se menea felinamente. Le aparta el brazo con el talón del pie. 'Qué buscás?', pregunta. Él le quita la pierna y le pega un chirlo. Las várices bailan y se desparraman. Ella se vuelve mediodormida y se sienta para enfrentarlo. El exceso de piel se acordeona en labios gruesos e impares. Él se concentra en sus tetas entrando en celo. Hubo un tiempo en que sólo pensaba en ella, pero ahora , quizás de repente, eran muchas y la culpa lo enternece. Le sujeta el puño con el que sostiene su cuerpo y la tira contra su pecho. Le acaricia el pelo para destaparle los ojos. 'Qué querés, pesado?', murmura ella y la pe estalla con aliento a almohada y sarro. 'A vos te quiero', dice... y no está seguro si miente o sólo exagera.