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Deliración 457: El cliché - 3

Después me puse de novio con quien me casaría, y resultó bastente cómoda (no la relación, sino ella): nada de carpas, sólo camas en habitaciones; por lo que los viajes comenzaron a limitarse a hostales, cabañitas y, al final, hoteles. Eso hizo que los costos se disparasen y los viajes pasaron a ser sólo vacaciones esporádicas y ya no parte del estilo de vida. Terminé la facultad, comencé a trabajar y presenté la tesis.

Nos casamos y a los 4 años tuvimos a Bruno, y poco después de sus 2 años perdimos a quien podría haber sido Romina (o Víctor). Calculo que por ese entonces dejamos de hablarnos y no sé cuándo habrá empezado a meterme los cuernos (la verdad que no la culpo).

Nos separamos cuando Bruno cumplió 12 años; no para su cumpleaños, pero sí para esa época (me acuerdo, porque yo ya vivía solo cuando él empezó la secundaria).