Deliración 461: El cliché - 7

Al mes y medio se mudó un muchacho de Corrientes y una semana después, una abuela con un gato. Yo nunca había tenido gato y al principio lo rechacé un poco, pero después lo descubrí durmiendo casi todas las mañanas entre mis patas. Me encariñé, qué le voy a hacer.

El pibe de Corrientes había venido a Córdoba para estudiar Medicina, pero falló el cursillo de ingreso y se metió en Psicología para no perder el año. Eso fue como 5 años antes de venir a mi pensión (aunque todavía no era mía), ya que para ese entonces se la pasaba saltando de laburo en laburo. No tenía muchas pretensiones, y estudiaba porque lo obligaban, pero la verdad es que sus padres ya habían perdido las esperanzas. Ya no lo mantenían, pero cada tanto le mandaban cajas con comida. Me contaba que la mamá le mandaba suvenires de esa vida que se estaba perdiendo en Corrientes. El no sabía si volverse o quedarse, pero le tiraba mucho ese 'qué dirán' de volver sin título después de tantos años. Había veces que se encerraba solo en la pieza y cerraba la puerta para ahumarse en porros y tomar mates.

Él ocupó la pieza de la terraza. En ese entonces era un depósito o atelier (si uno quisiera mandarse la parte), pero la verdad que no había espacio para nada. A él le gusto por la proximidad a la terraza (supongo que por el espacio abierto). Armamos una cucheta, pero en vez de poner una cama abajo pusimos un escritorio y un armario. Ahí ya era otra cosa, y la verdad que daba gusto de verla. Todas ideas suyas; yo le decia que tendría que haber estudiado arquitectura, pero el se reía: ya no quería estudiar mas, según me decía.

Era buen pibe y se quedó como 3 años, hasta que se juntó con una piba que conoció en uno de los call-centers en los que trabajaba. Buena piba, pero no muy linda. Desde que se fue, nos habremos juntado un par de veces, pero después ya perdimos contacto y no lo vi más. No sé si habrá tenido un crío, o si se habrá vuelto a Corrientes. Vaya uno a saber qué habrá hecho ese chico.