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Deliracion 469: El cliché - 15

En el bondi de vuelta decidí que no quería quedarme en Córdoba; así que ni bien llegué a la estación, saqué pasaje para Villa Dolores. Quise hacer dedo, pero me aburrí o me desesperé (no me acuerdo) y tomé otro bondi lechero que salía hacia Villa Mercedes.

Me bajé en Merlo.

Me acordé de que mis viejos habían ido de vacaciones ahí cuando eramos chicos para celebrar sus diez años de casados, o algo así. Habían ido solos y nos habían dejado con los abuelos.

Llegué de noche y lo único que estaba abierto era el mercadito de una estación de servicio. Me pedí un café y me senté a comer alfajores. Tenía una necesidad inmensa de recordar algo de mi familia, algo realmente significativo. Pero recordé los asados y comilonas en casa y otros paradores de Rafaela; las navidades y años nuevos en el club de los bancarios; las salidas al centro de Rafaela; la fiesta patronal de San Antonio donde vivían los hermanos de mi abuelo. Recuerdos mancomunados, compartidos con tantos otros; más clichés, nada único, nada personal ni propio de mi familia.

Y de repente me acordé de una charla que tuve con mi viejo. Le recriminé que porqué no nos llevaba a pescar (como hacían unos amigos), y me respondió de una manera demasiado sincera y espontánea,  vacía de emociones (como un dique). "A mí nunca me llevaron a pescar", me dijo.