Deliración 496: Yo que vos, me vuelvo 12

"Son unos maleducados", dice el padre de Simón refiriéndose a sus consuegros. Simón asiente. Los suegros los miran, saben que hablan de ellos. Simón siente la urgente necesidad de que le pregunten qué es lo que dijo su padre, quiere decírselos, quiere que sepan qué es lo que su padre opina de ellos, quiere tener la oportunidad de ratificar su opinión, de apoyarlo. Simón siente la urgente necesidad de incomodarlos, de escandalizarlos. Simón siente la urgente necesidad de gritarles, de humillarles y echarlos de la casa. Simón siente la urgente necesidad de decirle a su mujer que se calle, de exigirle que le pida perdón y que le demuestre cariño. Simón siente la urgente necesidad de que su mujer lo quiera, de que lo elija por encima de cualquier otra constante y/o variable. Simón siente la urgente necesidad de irse, de volverse y de estar caminando por la noche cordobesa. Pero su mujer no está y sus suegros insisten en esa simulada indiferencia. Simón baja la vista y suspira; se siente cansado, terriblemente cansado... "¿Fernet con coca, papi?", pregunta (sin saber si hay hielo suficiente siquiera); "Fernet con coca, hijo", responde su padre.