Deliración 501: Sereno 1

Tiene 34 años; alto, flaco, y de porte cansino. Ojos brillosos y mirada presente, analítica y curiosa; aunque no muy penetrante y, si se cruza con otra, baja la vista. Resfrío crónico, nariz destrozada por tanta fricción con pañuelos, boca permanentemente entreabierta y mal aliento (usa enjuague bucal, pero no ayuda mucho). Se viste bien, es limpio y prolijo. No tiene muchas pilchas; nada de marca, digamos. Es atractivo, pero no es una persona que llame mucho la atención. Es simpático y cae bien; aunque se trata de una de esas personas que no mucha gente recuerda al pasar lista de compañeros de primaria, secundaria o el club.

Trabaja como guardia en distintos edificios de Nueva Córdoba. Tras la masacre del 4to piso, se descubrió que también se metía en los departamentos cuando los inquilinos se iban de vacaciones o se volvían a sus pueblos/ciudades de origen. Los revisaba, se robaba boludeces y se sacaba selfies frente al espejo del baño o de la pieza. Después, subía las fotos a Instagram. Al parecer, nadie se había dado cuenta. También dejaba souvenires de sus otras víctimas escondidas en los departamentos que visitaba. Su carrera como violador y asesino serial se extendió durante 10 años, y en total reconoce haber terminado con la vida de 14 mujeres y 2 hombres.