Deliración 513: Sereno 13

Les llaman guardias, pero no son otra cosa más que serenos; aunque se caratulan como vigiladores. No cargan armas, ni tienen derecho a usarlas; sólo hacen acto de presencia y deambulan espantando curiosos, polizontes y malintencionados que se manifiestan con mayor o menor violencia en los espacios serenados.

El régimen laboral en Argentina está fuertemente reglado.

En ámbitos fabriles o institucionales (tanto públicos como privados), la jornada es de 8 horas por día, pagando el doble por hora entre las 7pm y las 7am. En los edificios residenciales, por su parte, las jornadas son de 12 horas (generalmente, de 8pm a 8am) y día de por medio; es decir, 12 horas laborales y 36 horas de descanso. Sin embargo, los serenos suelen negociar sus jornadas entre ellos mismos (sin que medie la empresa ni supervisor alguno). Así, por ejemplo, algunos deciden trabajar 4 días seguidos, para así gozar de 4 días seguidos de descanso.

Gozan de francos compensatorios por feriados (incluyendo el feriado especial por el día del Vigilador que cae el 27 de abril) y de un Fondo de Ayuda Solidaria para cobertura de seguros de vida y prestaciones asistenciales no médicas.

Permanecen en garitas aledañas al edificio, o en escritorios frente a la puerta de entrada. Chequean quiénes entran y quiénes salen; y sólo abandonan el puesto para ir al baño o hacer la ronda. Comienzan por la cochera y suben por las escaleras hasta el último piso, y luego bajan agotados por el ascensor.

Cabe destacar que la descripción laboral informalmente se extiende a moderar situaciones de conflicto entre vecinos, trasladar borrachos y hacer las veces de portero, plomero y/o electricista amateur.

Al final de cada jornada deben reportar los hechos extraordinarios.

Es un trabajo bastante aburrido y muy monótono; es cierto. Sin embargo, cada tanto se ven enfrentados a situaciones de riesgo extremo o, cuando menos, de estrés. Los robos armados se suceden con mayor frecuencia. Afortunadamente, las medidas de seguridad suelen actualizarse adecuadamente. Son comunes las rejas, y puertas y ventanas blindadas; por lo que, un edificio en Córdoba es (hoy en día) una jaula… una celda.