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Deliración 417: Venía durmiendo...

Trepó por las butacas y salió a travez de una ventana; era de noche y no había luna, sólo estrellas. Vió gente corriendo y perdida, y recordó a la chica. La buscó entre las sombras, pero no pudo encontrarla. Era rubia o castaña, de ojos claros y con un lunar sobre los labios; hermosa y delgada, demasiado flaca, pero lo suficientemente hermosa. No usaba anillos ni aros ni cadenitas; tampoco estaba pintada. Estaba concentrada en arrancar la pelusa atrapada en el velcro de las cortinas. Dedos finitos y uñas cortas sin esmalte. Estaba aburrida, pero reacia a resignarse. Nunca lo miró, y él se sentó a tres filas de distancia. Creía olerla. El colectivo arrancó, rumbeó hacia el campo y se perdió entre las sierras. Venía durmiendo y despertó al golpearse contra el respaldar del asiento de adelante. Todo daba vueltas y los pasajeros gritaban en silencio. Las butacas se volvieron esponjas empapadas y los bolsos, cañonazos... Ya en la noche, pensó en volver por la ventana. Asomó la cabeza y reconoció el rostro aplastado de su hermano.

Deliración 416: Llueve, pero apenas...

Del otro lado de la ventana creció una torre que desaparece por encima del marco. Llueve, pero apenas, y y la Internet ya no es lo que era. En mi época, todo era sorpresas; ahora, más bien abulia y desgano. No queda otra que charlar, y perder el tiempo a la vieja usanza: mirar por la ventana y pensar si alguien nos extraña.

Deliración 415: Uff...

Habíamos decidido mantener distancia y nuestra proactividad afectiva nos llevó a borrar historiales, mails y archivos; las pocas fotos de papel que tuvimos fueron incineradas y los souvenirs que nos ataban fueron descartados. Nuestro profesionalismo emocional nos permitió ignorarnos y/o saludarnos desinteresadamente en aquellas pocas reuniones en las cuales el destino se empecinaba en juntarnos, pues en las calles hacíamos caso omiso de nuestras mutuas existancias. Tanto tiempo ya, tantos años... y sin embargo me acuerdo.

Deliración 414: Excusas para deprimirse

Lo peor del exhibicionismo de las redes sociales es comprobar que aquellas personas que alcanzaron cierta relevancia en nuestras memorias hayan logrado llevar una vida tan aparentemente feliz y satisfecha lejos de la nuestra... ¿Cómo pueden sonreir siquiera? ¿Tan poco les he importado?

Deliración 413: Lo que queda...

El velorio fue concurrido y creo que le hubiese gustado, pero hubiese preferido un poco más de maquillaje. De su generación, sólo queda un cuñado de 97 que aún va a hacer las compras solo. Los demás, decenas de sobrinos de la edad de mi viejo. "Yo también soy Brasca", me dijo uno. Luego la llevamos a la catedral y después de la misa, la llevamos a Saguier, para dejarla junto al abuelo. "A mí me entierran acá también", dijo mi viejo cuando nos volvíamos. Hoy, nos pusimos a acomodar sus cosas y descubrí que eran pocas. Debo confesar que esperaba encontrar secretos, pero sólo estaban sus recuerdos: su ropa, sus polleras, su sacos, sus chales, sus hilos, nada de lana y una sola revista de costura, muchas carteras, algunas valijas, decenas de pantuflas y sólo tres pares de zapatos, las armas de mi abuelo, su vestido de novia en una caja de acolchados, y fotos, miles de fotos de todos los miembros de la familia (y me refiero a bizabuelos, tíos, primos, sobrinos, nietos y demás aledaños) y recortes de diarios sobre todos sus casamientos, nacimientos y muertes... tanta gente que no conocimos, tantos parientes que nunca veremos, tanta sangre Brasca o Novareto que se encuentra deambulando en torno a nuestra completa ignorancia...

De repente; la familia ha perdido la memoria... hoy sólo somos nosotros.

Deliración 412: Y se murió la abuela...

Papá avisó a la madrugada, minutos después de su muerte. Decidimos dormir un rato antes de salir para Rafaela y entonces soñé con ella. Estaba apurado y entré en bolas pero con medias al departamento. Traté de ponerme un calzoncillo en la pieza de servicio, pero no pude, y salí a los saltos por la cocina. Cuando pasé por el living a oscuras y pude verla en el rincón donde debería estar el televisor. La luz azul de la noche entraba por la ventana del balcón y dibujaba su silueta y su peinado, y supe sin necesidad de verla que estaba vestida con su pollera, su remera y su saco de lana. También supe que estaba esperándome, pero preferí creer que la habían dejado sentada hasta que se hiciese la hora de su velorio. Avancé avergonzado por el departamento y pude sentir que me seguía con su mirada y en silencio. Crucé el pasillo y llegué a la pieza, su pieza, aún desnudo y apurado; y estaba como hace años: las dos camas siamesas, nuestras fotos en la pared, las mesas de luz de ellos y el olor a naftalina. Talvez yo debía dormir en mi sueño, o terminar de vestirme, quién sabe? Entonces escuché que la abuela me llamaba y me desperté sobresaltado, consciente de que sería la última vez que la escuchara...

Deliración 411: E-Mails desde la India 5

Cabeza, cómo explicarte? Son todos muy raros, no piensan como nosotros ni a palos.

Ponele, el primer día me estoy quedando sin bateria en la notebook y cuando quiero conectar el cargador, me topo con que los enchufes acá son distintos. También son de 3 patitas, pero redondas y más separadas. Le pregunto a uno de los conserjes si tenía un adaptador para el enchufe y viene a la habitación y trata de enchufar el cargador a la fuerza. No, no, le digo, un adaptador. OK, me dice, one minute, y se va y vuelve con un cuchillo y empieza a cortar el enchufe para agrandar los agujeros. Pará loco, le digo, te vas a electrocutar; si no tenés un adaptador no importa mañana compro uno, le digo. OK, me dice, one minute, y se va y vuelve con una zapatilla con esos enchufes universales que sirven para todo. Porqué no la trajo desde el principio, entendés? O peor, qué era lo que tenía enchufado que era tan importante que prefería dejarlo enchufado con esa zapatilla a romper un enchufe con un cuchillo? Tengo miedo de pensar que dejo de estar conectado ahora en el hotel para que yo pueda enchufar la compu... 

Otro ejemplo, recién salgo del laburo a las 7 y acá, como es casi invierno, anochece a la 6. Como no tengo nada que hacer y Delhi me queda un poco lejos, le pregunto al conserje si hay un shopping cerca. Los locos, porque son varios los conserjes (acá todo es de a muchos), empiezan a hablar entre ellos como discutiendo y a mí sólo me sonríen y me dicen, yes, yes. Hasta que uno de los conserjes me dice shopping sir? Sí, le digo, y me dice: I tell boss, y sale corriendo por las escaleras. Entonces cae el gerente del hotel que me saluda desde el primer piso, Hello Mr. Nimbuzz. Lo saludo y le pregunto por un shopping, el loco me empieza a explicar y no le entiendo nada, entonces me dice que lo siga. En la vereda se sube a una moto, le pasa un trapo al asiento y me dice: you sit, y me llevo en moto hasta el shopping... el gerente del hotel!!!


Realmente, acá puede pasar cualquier cosa.

Besos en la cola!!!



Deliración 410: E-Mails desde la India 4

Cabeza, cómo va?

Con Mariana no nos escribimos tanto porque charlamos todas las noches por Nimbuzz (sí, ya que estoy meto el curro). Qué más te puedo contar? La gente es muy amable y sumisa, pero muy muy fea y con olor a comino. El que tiene algo de carácter trata muy mal al resto, y el resto lo trata como a un rey. Los jefes son malazos acá y chupamedias de los extranjeros.

En el laburo es todo muy serio, no diría formal, pero muy serio; pero a la hora de comer se juntan todos y comparten comida que trajeron de sus casas... todo más picante que la mierda. Ah, otra cosa, si bien todos son testers o programadores, tienen dos o tres tipos que hacen las veces de mayordomos, porque no cumplen otra función que esa... no sólo limpian, sino que les piden que les hagan cafés, tés, les traigan agua, vayan a comprar esto, vayan a llevar lo otro y los tratan severamente. Yo los saludos y los tipos como que te saludan sonrientes entre avergonzados y agradecidos.


Bueno, eso... me voy a cagar porque la comida picante esta te hace mierda el estómago.


Besos en la cola!!!

Deliración 409: E-Mails desde la India 3

Cabeza, cómo andas?

Yo, bárbaro... esto es demencial. Todo es muy raro acá, te juro que hace parecer que Argentina es Alemania. El caos es impresionante, no hay límites para la locura. Qué sé yo, como que está todo mezclado, pero mal mezclado y no de manera pintorezca.

La zona donde estoy yo es la zona donde se están estableciendo las empresas extranjeras, los mega-shopping y los super-edificios lujosos, pero las calles están destruidas, el tránsito es un caos y hay animales sueltos por todos lados. La gente humilde vive en las calles y hay quiosquitos de chapa con camas en la vereda para que los tipos duerman la siesta. Mean, escupen y andan descalzos por las veredas de tierra con los adoquines destrozados quien sabe porqué. Está lleno de perros y chanchos... porqué mierda hay chanchos en la calle??? y porqué tantos??? Vuelvo al transito, imaginate un sábado a la noche por calle Santa Fe, en Rafaela, pero todos yendo a los pedos y en avenidas de 5 carriles; a eso sumale bicicletas y peatones y chanchos, y autos que se paran de golpe y otros que doblan y se pasan porque justo había un espacio y bocinas, miles y miles de bocinazos sin el más mínimo sentido ni criterio más que el de hacer sonar la bocina... creo que es un "mirenme aquí estoy" mas que un "guarda que aquí vengo"...

Es... es muy raro, como que el mundo se detuvo en los setentas, y de golpe vino gente y les dio celulares, ipod y ipads, y construyó megaedificios, pero no generó ningún otro cambio, porque las redes de comunicación son peores que las nuestras y todos estos edificios están vacíos. Recién fui a un shopping que tenía sólo 3 ó 4 locales nomás, el resto estaba vacío... y está vacío desde el año pasado que vinieron otros compañeros de trabajo. Ellos ya me habían adelantado lo mismo. Todavía no fui a la capital en sí, sólo en esta zona; así que despues te cuento.

Besos en la cola!!!

Deliración 408: E-Mails desde la India 2

Hola mamor!!!

Al fin llegué a Delhi!!! Serán muy chetos esos aviones, pero después de tantas horas no hay lujo que aguante... igual, tampoco es tanto... el lujo digo, las horas me mataron. En la aduana me pidieron que llene un formulario, pero como no les entendía qué era lo que tenía que poner y les preguntaba todo el tiempo, me dejaron pasar sin completarlo... espero que no me joda para la vuelta. El aeropuerto acá es como un cine viejo, todo muy setentoso, y en la parte de la aduana hay unas manos gigantes que salen de techo y te hacen cuernitos. No me di cuenta de sacarle una foto,  soy un boludo.

Como no tengo otro contacto, me voy a ir a la oficina para ver a donde me mandan. Espero que no me pidan que me quede a laburar hoy, si cierro los ojos no me levanto hasta mañana. Cuando llegue al hotel, me conecto un rato así charlamos.

Mesho mamor, te extraño ya :D